A través de los años se registran  acontecimientos que marcan la historia y dentro de ella, hay elementos que la caracterizan como una piedra, un trozo de madera, un pedazo de hierro, que hoy forman parte del pasado, pero que siguen presente gracias a la labor emprendida y a la pasión de personas por cultivarlas y coleccionarlas.

Al transitar por la calle El Zamuro de la parroquia El Mene del municipio Santa Rita de la Costa Oriental del Lago, estado Zulia, se puede observar unas de las colecciones más grandes que coleccionista alguno en Venezuela posea, este hecho llena de orgullo a Alberto Fernández.

Alberto Fernández,  un profesional de la Educación industrial, con 51 años de edad, pero con 41 años dedicados a   estudiar y conocer las raíces históricas de los pueblos, de sus antepasados, de los objetos que estuvieron presentes en ese momento y que hoy son una muestra de su extensa colección de objetos que se pueden observar en el patio de su casa, convertida en un museo.

Indicó,  que su casa museo,  es el centro de recepción de objetos de valor que han marcado pauta en el desarrollo evolutivo de la sociedad, donde se van a encontrar con objetos tecnológicos complejos, como un teodolito para los trabajos topográficos, así como una simple aguja de coser de una maquina Singer usada por nuestras abuelas a principio del siglo pasado, así como las latas de leche de las famosas marcas Klim, Reina del Campo , que si no es por la labor de los coleccionistas, estos objetos se perderían en el tiempo.

José Fernández,  dice con orgullo  que tiene una colección muy variada donde ha tenido que realizar paleontología de rescate en zonas del Guasare en el estado Zulia, donde aparecieron restos de la mega fauna venezolana extinta como el clintodonte, megaterios, entre otros.

Igualmente,  es una colección tecnológica, donde se pueden ubicar desde los primeros aparatos musicales de principio de siglo, pasando por la victrola, rockola, tocadisco, TV a blanco y negro.

También su muestra es arqueológica, ya que posee piezas aborígenes  venezolanas  de la época neolítica, representadas estas en hachas de piedras, piedras para moler cereales de la agricultura como el pilón, entre otros.

Asimismo,  pose un sinnúmero de objetos pertenecientes a la gesta independentista venezolana tales como espadas,   bayonetas y cañones.

En su colección se pueden ubicar gasolineras, neveras, autos antiguos y otra cantidad, de objetos que   se han convertido en la atracción y llamado de curiosidad de las personas que acuden a visitarlo.

Piedra, Hierro y Madera

Dentro de su amplia colección cuenta con piezas de gran valor, según  los estudios revelen que tiene más de 10 mil años de historia, como es la punta de una fleca toscamente tallada, encontrada en la población de Pedregal en el estado Falcón.

Así como objetos de hierro, como el trabuco naranjero que llegó a estas tierras con la presencia de los conquistadores europeos y con ellos sometieron a los nativos a fuerza de plomo y pólvora en los años 1550.

También hay que resaltar,  una imagen religiosa de la época colonial hecha en madera, donde se puede apreciar el estilo europeo en la decoración de los mismos. Relojes de cuerda y órganos de fuelles.

Función Turística y Pedagógica

La mayoría de los objetos disponible en esta colección señala José Fernández, son de los Estados Unidos, donde la tecnología de ese lugar es la que más impacto ha causado y su influencia ha llegado directamente a la población venezolana a raíz de la explotación petrolera.

Hoy en día, el patio de su casa convertido en un museo por falta de  espacio, le ha dado protagonismo a cada una de sus piezas , que son ahora de un gran valor pedagógico y turístico , ya que es el único ente cultural que posee el municipio Santa Rita.

En la actualidad ha sido visitado por los niños de las diferentes escuelas que funcionan en la parroquia El Mene y en el resto del municipio. Aquí acuden estudiantes de todos los niveles desde primaria hasta la universitaria interesados en conocer sobre la historia de cada uno de estos objetos de colección.

También tiene una importancia turística, porque ha permitido que personas de otros municipios cercanos y de otros estados lo visiten y poder disfrutar de cada una de las piezas expuestas.

Sin aporte ni ayuda gubernamental

Para este apasionado coleccionista, su muestra es un aporte al hecho cultural de su comunidad, de su municipio, de su Estado, lamentablemente a veces las autoridades gubernamentales no entienden la importancia que significa el poder tener aún vivo parte de nuestro pasado histórico reflejados en estos objetos, que con esfuerzo propio está a la disposición de todos aquellas personas interesadas en conocer un poco de nuestra historia.

Resalta,  que en la actualidad necesita de un espacio mucho más amplio, y cerrado, ya el patio de su casa es pequeño para albergar tantos objetos y no está acorde con las normativas museísticas relacionadas con la conservación de los objetos de la acción del tiempo. 

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