Con apenas 27 años de edad, el padre Humberto Alonso Salas se ha convertido en una de las voces jóvenes más representativas de la Iglesia Católica en Venezuela, ejerciendo su ministerio en medio de una compleja realidad-
Actualmente sirve en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima, ubicada en El Mene, estado Zulia, donde acompaña pastoralmente a una comunidad golpeada por la crisis. Además, se desempeña como notario de la Curia diocesana de Cabimas, combinando su labor administrativa con el servicio directo a los fieles.
Salas relató que su vocación sacerdotal estuvo marcada por las dificultades que vivió durante su juventud. Tras iniciar estudios en Diseño Gráfico, la situación del país lo llevó a regresar a su hogar, experiencia que fortaleció su fe y lo motivó a ingresar al seminario.
El joven sacerdote explicó que, aunque una parte importante de la población venezolana se identifica como católica, en los últimos años se ha registrado una disminución en la práctica religiosa, lo que plantea nuevos retos para la evangelización y la formación espiritual.
“El sacerdote necesita saberse necesitado de Dios y del otro”, expresó, al destacar que la humildad, la cercanía con la comunidad y la vida de oración son fundamentales para responder a los desafíos del sacerdocio en la actualidad.
A pesar de su corta edad y de las dificultades que enfrenta el país, el padre Humberto Alonso Salas representa un mensaje de esperanza y compromiso, viviendo su vocación con entrega, fe y servicio al pueblo venezolano.

