Según Reuters, grandes refinerías estadounidenses analizan la posibilidad de adquirir crudo pesado directamente a Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) a partir de abril, buscando mejorar márgenes de refinación y reducir la intermediación en las operaciones.
Las compañías Phillips 66 y Citgo Petroleum lideran estas evaluaciones, en un contexto de flexibilización parcial de sanciones energéticas por parte de Estados Unidos y creciente interés por el petróleo venezolano en el mercado internacional.
Hasta ahora, la mayor parte del crudo venezolano adquirido por refinerías estadounidenses se negociaba a través de traders internacionales como Trafigura y Vitol, o mediante operaciones canalizadas por Chevron, que mantiene autorización para operar en Venezuela desde el año pasado.
Sin embargo, fuentes citadas por Reuters indican que las refinerías buscan ahora establecer acuerdos directos con Pdvsa para optimizar costos logísticos y capturar mejores descuentos frente al Brent.
El interés se intensificó luego de que en enero Trafigura y Vitol recibieran las primeras licencias estadounidenses para exportar crudo venezolano como parte de un acuerdo energético estimado en 2.000 millones de dólares entre ambos países.
Phillips 66 avanza en procesos internos
Phillips 66, una de las mayores refinadoras de Estados Unidos, ya estaría desarrollando procesos internos de cumplimiento normativo para concretar compras directas.
De materializarse los acuerdos, la compañía prevé contratar buques cisterna para cargar petróleo en terminales venezolanas. Un portavoz evitó confirmar operaciones específicas, aunque destacó que sus refinerías en la Costa del Golfo están diseñadas para procesar crudos pesados y que el acceso al petróleo venezolano representa una oportunidad estratégica.
Recientemente, Phillips 66 adquirió crudo venezolano a Vitol con un descuento cercano a nueve dólares por barril respecto al Brent, lo que evidencia el atractivo comercial del suministro.
Citgo busca asegurar suministro en el Golfo
Por su parte, Citgo también mantiene conversaciones para recibir crudo directamente desde Venezuela, con prioridad en entregas hacia la costa del Golfo de Estados Unidos.
En enero, Citgo compró a Trafigura un cargamento de 500.000 barriles de crudo pesado, con entrega en febrero, marcando su primera importación venezolana desde 2019.
No obstante, la logística representa un reto. La limitada disponibilidad de buques de Pdvsa podría complicar el transporte, lo que obliga a coordinar cuidadosamente los despachos.
Otras refinadoras en evaluación
Otra importante refinadora estadounidense, Valero Energy, analiza avanzar hacia compras directas más adelante este año. Actualmente ha adquirido crudo venezolano mediante Vitol y prevé incrementar volúmenes con envíos de hasta 6,5 millones de barriles destinados a sus refinerías del Golfo durante marzo, principalmente a través de Chevron.
Contexto político y regulatorio
La administración del presidente Donald Trump emitió recientemente una licencia general que amplía las posibilidades de exportación desde Venezuela, país miembro de la OPEP.
Desde la Casa Blanca han reconocido el creciente interés del sector energético. La portavoz presidencial Taylor Rogers afirmó que el equipo del mandatario trabaja de forma continua para atender solicitudes de compañías de petróleo y gas.
Sin embargo, el entorno regulatorio sigue siendo complejo. Venezuela permanece bajo sanciones económicas, y Pdvsa ha advertido a compradores que requieren licencias individuales o autorizaciones específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, para retirar cargamentos.
Además, entidades financieras en Estados Unidos mantienen cautela para respaldar transacciones vinculadas con petróleo venezolano, lo que dificulta el financiamiento de nuevas operaciones.
Precios y dinámica del mercado
Los precios del crudo venezolano han mostrado descensos recientes ante el aumento de envíos a Estados Unidos y la menor colocación en China.
Fuentes del mercado señalan que Vitol y Trafigura han ofrecido cargamentos con descuentos cercanos a 10 dólares por barril frente al Brent. En las primeras operaciones del año, los descuentos llegaron hasta 15 dólares por barril, impulsando ventas iniciales cercanas a 500 millones de dólares, según declaraciones realizadas en enero por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright.
Tras cubrir costos de transporte y almacenamiento, las ganancias estimadas de estas operaciones rondaron los cuatro dólares por barril.
Oportunidades y límites
El panorama apunta a una reapertura gradual del comercio energético entre ambos países. Para las refinerías estadounidenses, el acceso directo al crudo pesado venezolano representa una ventaja técnica y financiera, especialmente para instalaciones del Golfo diseñadas para procesar este tipo de petróleo.
Sin embargo, la expansión de estas operaciones dependerá de factores clave: estabilidad regulatoria, disponibilidad logística, financiamiento bancario y continuidad de las licencias emitidas por Washington.
Mientras tanto, el mercado energético observa con atención cómo evoluciona esta nueva etapa en la relación petrolera entre Estados Unidos y Venezuela, marcada por oportunidades comerciales, pero también por importantes desafíos estructurales.

