Redes Encendidas. Caso del locutor Julio Flores es una clara violación a la libertad de expresión

La semana pasada, en medio de la visita del candidato a gobernador Manuel Rosales a Ciudad Ojeda, varios hechos generaron mucha confusión, pero quizás el más sensible, desde la óptica del mundo de los medios de comunicación, fue la salida del aíre del programa «La Noticia en Órbita» con el locutor Julio Flores.

El caso del locutor Julio Flores es una alerta a la difusión libre de la información en Lagunillas y toda la Costa Oriental del Lago, quien, al ser «presionado» de forma directa o indirecta por funcionarios municipales, tuvo que salir del aire.

Más allá del “error” político de limitar a una figura como Julio Flores, locutor de muchos años de carrera, con más de medio siglo de ejercicio, deja en clara evidencia que no importa quien seas o a quien representes para que hagan uso indiscriminado del poder en tu contra. 

Para dejar clara la situación, el locutor Julio Flores solo cumplió con el deber de informar acerca de una situación sobre lo que estaba sucediendo en la calle, pero, además, basados en fuentes de informantes en plena sucesión de los hechos.

Por otro lado, no hay delito en informar de esa manera, pero lo más grave es la usurpación de funciones por parte de funcionarios que no tienen nada que ver en la administración de Comisión Nacional de Telecomunicaciones, quien al final de cuenta, son el órgano rector.

Tras varios días fuera del aíre, aún siguen muchas preguntas, y al respecto, el mismo Flores no ha emitido posición alguna pero tampoco los propietarios de la estación radial. Como en muchos casos, es preferible callar ante el temor de generar mayores consecuencias.

Más allá de las diferencias ideológicas, todo alcalde o gobernador, debe pensar muy bien las decisiones a tomar, pues lejos de sumar, resta y afianza el miedo, algo que debe ser todo lo contrario.

La pregunta ante todo esto es ¿Cuál fue el delito?. Quizás podrían decir que hubo manipulación de la información, pero debe recordarse que los comunicadores son solo los informantes, no son el origen de la información.

El caso de Julio Flores, quien pertenece a una familia de larga tradición en los medios de comunicación social en el Zulia, debe ser un punto de reflexión para todos aquellos que defienden el concepto de la libertad de expresión, pero sobre todo, para aquellos que desde los años 70, desde la acera de la izquierda, reclamaban contra hechos claro de censura en Venezuela.

Hasta el momento no se sabe el porvenir del programa “La Noticia en Órbita”, ni tampoco sabemos cuándo regresará “el amigo invisible”, pero si deja claro que es otro campanazo contra la libertad de información, el derecho a la expresión y además, el acceso a los medios de comunicación por parte de los ciudadanos.

Algunas muestras de apoyo para con Julio Flores: 

 

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