Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron el pasado 5 de enero ante un tribunal federal en Manhattan, donde enfrentan cargos por narcoterrorismo, conspiración para traficar cocaína y delitos relacionados con armas, entre otros.
La audiencia, que concentró la atención internacional, terminó con un momento de alta tensión cuando un ciudadano venezolano se levantó desde el público y encaró directamente al exmandatario.
“Nicolás Maduro, eres un criminal y vas a pagar por todo el daño que le has hecho al pueblo venezolano”, le gritó Pedro Rojas mientras Maduro era escoltado fuera de la sala. La reacción del acusado no tardó: se autodefinió como un “prisionero de guerra” y un “presidente secuestrado”, insistiendo en su narrativa de persecución política. Rojas remató el intercambio con otra frase contundente: “Tú no eres un hombre de Dios”.
¿Quién es Pedro Rojas?
Pedro Rojas es un activista venezolano y expreso político. Tiene 33 años, nació en el estado Zulia y desde joven se ha destacado por su militancia contra el régimen chavista. Fue coordinador local del partido Primero Justicia, una de las principales organizaciones opositoras que durante años ha denunciado violaciones a los derechos humanos en Venezuela.
Rojas fue detenido por las autoridades venezolanas, pasó meses en prisión y luego bajo arresto domiciliario. Tras lograr escapar del país, se exilió en Estados Unidos, donde continúa su activismo político.
“Hablé por millones de venezolanos”
En declaraciones posteriores a Telemundo 51, Rojas explicó que su acción fue un acto de responsabilidad y representación. Aseguró que no pudo permanecer en silencio al ver a Maduro presentarse como un “hombre de paz” o un “hombre de Dios” sin haber rendido cuentas por décadas de encarcelamientos injustos, torturas y exilios forzados.
“Sentí que hablaba por millones de venezolanos que no pudieron estar allí”, afirmó el activista, quien sostuvo que su interpelación buscó dar voz a quienes han sufrido directamente las consecuencias del régimen.
El episodio se viralizó rápidamente en redes sociales y medios internacionales, convirtiéndose en uno de los momentos más simbólicos del inicio del proceso judicial contra Maduro en Estados Unidos, al reflejar el profundo rechazo y dolor de una parte significativa de la diáspora venezolana.

