Punto Fijo. Pensaban que era su familiar y al abrir la urna era otra persona

En horas de la mañana de ayer sábado 22 de enero, declararon muerta a una paciente por COVID-19, los familiares pagaron los gastos funerarios pero su mayor sorpresa fue en el cementerio.

El hecho ocurrió en el área COVID-19 del hospital Doctor Rafael Calles Sierra, de Punto Fijo, estado Falcón.

Un médico de guardia le informó a los hijos de la paciente, María Concepción Marín, que su madre había fallecido. En medio del dolor efectuaron las gestiones para el entierro.

Posteriormente, en el cementerio Virgen de Coromoto conocido, como “Matacán”, los familiares le piden el favor al de la empresa fúnebre que abra el ataúd para verla por última vez.

Los de la empresa fúnebre afirmaron que no podían abrir el ataúd porque era prohibido por tratarse de paciente COVID-19. Luego de la insistencia de los familiares, los trabajadores de la funeraria abrieron el ataúd.

La mayor de las sorpresas fue que la persona que iba en el ataúd no era su familiar.

La denuncia la realizó la hermana de la paciente, Blanca Rosa Marín, en virtud de la irresponsabilidad del médico en darle la noticia. Habían solicitado un servicio por 150 dólares y fue regresado.

María Concepción Marín fue ingresada el viernes al área COVID-19 del hospital Doctor Rafael Calles y su estado de salud era estable.

Lamentablemente, a las siete y media de la noche del sábado se confirmó que había falleció María Concepción Marín, de 68 años

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Nuevo Día.

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