Bolivia vivió una jornada con violencia la noche del lunes, con quemas de tribunales electorales, destrozos y enfrentamientos entre ciudadanos y la Policía.
Las protestas y vigilias en los tribunales electorales se salieron de control después de que, de manera sorpresiva, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) difundió datos de su conteo rápido que, a diferencia de lo que se había perfilado, darían la victoria al MAS en primera vuelta.
El domingo a las 19:40 el TSE difundió los datos del conteo del sistema de Transmisión Rápida (TREP) al 83%, con una tendencia a la segunda vuelta entre Evo Morales y Carlos Mesa, sin embargo, después congeló estos datos por casi 24 horas.
Durante el periodo de congelamiento de los datos, se generó mucha duda no sólo de seguidores de Mesa, sino también de ciudadanos y hasta la comunidad internacional.
Pasadas al 18:00, el TSE actualizó los datos del TREP y con más de 90% de avance, la tendencia había cambiado y el MAS se perfilaba a ser el ganador sin balotaje. Aquello generó la reacción de la Misión de Observadores de la OEA, que calificó de “inexplicable lo sucedido”.
Las reacciones también se suscitaron en las calles. Si bien antes de la actualización del TREP había protestas, después de conocerse los nuevos datos estalló la violencia e incertidumbre ciudadana respecto a la provisión de alimentos y combustible. Todo mientras los vocales del TSE realizaban el cómputo de actas del exterior al interior de un hotel, con resguardo policial.
En todos los departamentos del país hubo conflictos. En Potosí y Cobija quemaron el edificio del Tribunal Electoral Departamental y en Tarija se saqueó y se prendió fuego a material electoral que fue sustraído del TED.
En Sucre también hubo fuego en inmediaciones del Tribunal Electoral Departamental. En Cochabamba, la Policía gasificó a los manifestantes, al igual que en La Paz, donde en medio de la intervención policial resultó herido el rector de la UMSA, Waldo Albarracín.
El Deber

