Nuevamente se presentó la polémica en la Copa América, nuevamente, con hinchas colombianos, al ingreso en la final de este certamen.

En la previa del crucial encuentro que definía al campeón, se registraron serios incidentes debido a que una gran cantidad de simpatizantes quisieron ingresar al estadio sin tickets.

En las imágenes se vio personas desmayadas, niños llorando, personas desconsoladas por la incertidumbre de haber comprado tickets -incluso a través de elevadas reventas- y estar fuera del estadio con las puertas cerradas.

Es más, cuando e abrieron las puertas, muchas personas ingresaron sin entradas. Se estima que el recinto estaría entre un 15 y 20 por ciento por encima de su capacidad, algo que, si se produjera en un partido de la NFL o de otra de las disciplinas del deporte estadounidense, provocaría la suspensión del encuentro.

Miles de personas estuvieron más de dos horas y media en las afueras del Hard Rock Stadium intentado ingresar a la cancha.

Conmebol publicaba en redes sociales que «las personas que no cuentan con ‘tickets’ (entradas) no podrán ingresar al estadio. Solo aquellos que tengan tickets adquiridos podrán hacer el ingreso una vez que vuelvan a ser habilitados los accesos».

Muchas de ellas son las propias familias de los jugadores de ambos planteles. Por esa razón, los dos equipos tuvieron que detener la entrada en calor previa al comienzo de la definición por el título.

Una de las situaciones que más llamó la atención fue que, mientras decenas de hinchas sufrían por la desorganización de la Confederación Sudamericana de Fútbol, su presidente Alejandro Domínguez estaba caminando por el césped con una sonrisa en la cara, sin dar una respuesta a los graves incidentes que se vivieron en las puertas de ingreso.

Las imágenes de familias, que pagaron miles de dólares para acceder a ver el que será el último partido de Ángel Di María, y también presenciar otra final con Lionel Messi como el gran protagonista de la selección argentina, llorando en las entradas del estadio marcan el destrato y la poca preocupación de parte de la Conmebol para asegurar que los fanáticos puedan disfrutar de lo que se esperaba sería una fiesta del fútbol en el continente.

Mientras las imágenes de la transmisión mostraban a personas teniendo que ser atendidas pocos metros dentro del estadio, las caras de fastidio de los jugadores eran elocuente frente a la demora en el comienzo del encuentro.

Dibu Martínez, que salió en dos oportunidades al campo de juego para hacer su clásico ritual en la antesala del encuentro, decidió detener su entrada en calor y sentarse en el banco de suplentes a esperar junto a Martín Tocalli, el DT de arqueros, sumado a los otros porteros de Argentina.

por primeraedicioncol

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