Está comprobado que nuestros pensamientos influyen directamente en nuestras emociones y calidad de vida. Es necesario pensar bien, de manera lógica y racional sin autoengaños.
Por ejemplo, no puedes estar alegre cuando has recibido una mala noticia, automáticamente va a surgir un malestar emocional (rabia o tristeza) completamente natural, pero si podemos, ponerle frenos a la “pensadera”, para evitar agrandar el problema y dejar que todo fluya y en esa medida buscar la tranquilidad para actuar bien.
No tenemos el control de todas las cosas que nos suceden, hay situaciones inesperadas, que escapan de nuestras manos, pero nada logramos con desesperarnos, porque ese temor nace del miedo a la incertidumbre, que nos hace pensar mil cosas a la vez, que ni siquiera han sucedido, solo la serenidad nos permite equilibrar esas emociones negativas que se desprenden de los pensamientos negativos.
Una persona que constantemente tiene pensamientos negativos, puede generar en su organismo enfermedades, debido al malestar emocional que siempre está presente en su ser. Además, de limitarse a observar más allá de lo que ella misma se permite, producto de sus malos pensamientos.
Es un esclavo de sí mismo, con la diferencia que posee la llave para librarse de las cadenas que lo atan, pero no escapa, porque se hace sumiso a sus pensamientos negativos. Quien vive en esa catástrofe emocional, se nota amargado y por lo general con una larga lista de enfermedades, muchas de las cuales son consecuencia de sus pensamientos negativos.
¿Qué hacer? Procura buscar la serenidad y el equilibrio ante la llegada de eventos inesperados, aceptando el hecho de que no tenemos el control de todas las cosas. Tener una actitud positiva ante la vida sin autoengaños ni irrealidades. Sustituir los pensamientos negativos, por pensamientos positivos, evitar pensar en sucesos que aun no han ocurrido.
Desligarse de los patrones de pensamiento y darle paso a la comprensión (Recuerda que todo lo que piensas no siempre es lo correcto, hay otros escenarios). La reflexión a través de la meditación, es excelente, porque nos permite mirarnos desde adentro y sacar lo toxico, solo necesitas algunos minutos contigo mismo.
Conversa con personas que te suban el ánimo y que estén en sintonía con lo positivo, aléjate de las conversaciones pesimistas. Busca realizar actividades que te gusten, para distraer la mente. Y recuerda que el bienestar está dentro de ti, es cuestión de tener la voluntad de llevar una vida más sana desde nuestros pensamientos.
Por Abogada Nilmary Boscan

