Nilmary Boscán: El vil sentimiento de la envidia

Mucho se ha hablado de la envidia al pasar de los años,  se conoce de ella desde el comienzo de la humanidad,  miles han sido las situaciones con desenlaces fatales producto de ese vil sentimiento.

La envidia, además de ser un pecado capital, es el pesar o la rabia que siente una persona por el éxito o el bien de otra.  

Si vamos al fondo,  esa angustia o resentimiento de desear lo que otro posee, tiene su raíz en el egoísmo y la frustración al no tener aquello que tiene otro y que  no ha podido alcanzar, también es un síntoma de inseguridad,  al sentirse la persona  incapaz de lograr lo que otros han logrado.

La envidia es un mal que causa daño a la persona que lo siente, y que en ocasiones materializa ese sentimiento negativo en contra de la otra,  es un indicador de complejo de inferioridad.

Si usted siente rabia porque un amigo compra carro nuevo o porque a un compañero de trabajo lo felicitan por su buen desempeño o porque su amiga se viste elegantemente, es probable que este en el terreno de la envidia pura y genuina.

 La envidia “buena” no existe, a diferencia de la admiración,  que es la valoración positiva que se le da a una persona,  pues se le reconoce como un buen ejemplo, acompañado de sentimientos altamente positivos de emoción y alegría por el éxito o el bien alcanzado por otro,  que va acompañado de satisfacción y orgullo y no de rabia o resentimiento.

La envidia es contraproducente,  porque afecta incluso las relaciones interpersonales. El envidioso siempre está predispuesto y en rivalidad con todo aquel que haga alarde de sus éxitos,  por lo que utiliza incluso experiencias pasadas contadas innumerables veces,  para poderse sentir por encima de los demás,  pero interiormente siente una gran frustración.  

Existen muchos refranes alusivos a la envidia como: “A nadie le gusta ver ojos bonitos en cara ajena”,  “Cuando la caravana pasa los perros ladran” o “Ponte lente si te molesta mi brillo”, son dichos jocosos pero de alguna manera expresan los sentimientos negativos y tóxicos que genera la envidia.

La envidia no es nada buena ni tampoco nos facilita la vida, si sufres de ella busca la compasión,  el reconocimiento,  además de examinar tu autoestima para fortalecer la seguridad en ti mismo.

Abg. Nilmary Boscán Maldonado

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