Vivir en Venezuela es como pagar en vida un karma pendiente de vidas pasadas , diariamente tenemos que luchar no solo por una cosa sino por dos y hasta tres , sino es una cosa, es otra , resuelves algo hoy pero mañana tenéis que resolver otra , y sale una tercera  y  hay que esperar dos días para solventar o emparapetar, no existe el aburrimiento en este país , no hay cabida para eso , no da ni tiempo de bostezar, porque de verdad, no da.

El bendito problema de escasez de gasolina es algo que nos tiene a todos con los pelos de punta ,   donde el transporte público  es paupérrimo y casi nulo, hay que tener a juro un carrito , menos mal que  saque «fiao» uno que lo conservo desde el  segundo periodo del “gocho” Carlos Andrés Pérez , un Chevrolet Malibú  clásico 4 puertas 6 cilindros modelo 1983 azul (hoy celeste de tanto sol  ) y   me ha salido más bueno y fiel que novia fea , con el voy para todas partes.

 Para que un vehículo pueda andar  necesita  combustible , cosa que escasea más que una amistad sincera  , hay que ir apertrechado a las estaciones de servicio o bombas como les decimos aquí en la Republica del Zulia,  adivinar  cuando viene   la malaya gandola que se da más postín que médico especialista , y  pernoctar en las colas  6, 12 , 24  horas , a veces días y rogando que no den ganas de ir al baño  , hay que aguantarse o improvisar .

 Que suerte la de tener tecnologías que nos ayudan ,  el WhatsApp y el Telegram, son las aplicaciones  más machetes hasta ahora, allí hay comunidades o grupos donde informan cuando y donde estarán surtiendo combustible , sin esas herramientas sería más difícil enfrentar esta grave dificultad, lo malo son los horrores ortográficos que escribimos , y el corrector de palabras que pone de su parte , los teléfonos inteligentes   por medio de su inteligencia artificial me indican  que Venecia tiene refinerías y envía embarcaciones con combustible a este país , y que la gasolina tiene vida propia al punto que puede atentar contra su existencia  ¿Será verdad? , si no me lo creen escriban en su teclado las palabras subsidio y gandola para que reciban una sorpresa.

 Salgo de la casa a las 2 de la mañana, (no sé a qué hora regreso ) no sin antes revisar  los chat de las distintas redes sociales que me dicen que placa toca y cual bomba surtirá , me llevo mi arepita , una botella con agua congelada ,  tomo 2 tazas de café para darme fuerza, llego a la cola y es más larga que una serie de Netflix , creo que me toco el número 350 rogando al cielo no quedar «ponchao», pero en esas largas y penosas esperas sale a flote la amistad y solidaridad de la gente, todos somos familia, sobrellevamos la misma dificultad.

 Amigos que viven en otras latitudes afirman que exagero , no pueden creer  como un país  que tiene petróleo con muchísimas reservas comprobadas para quien sabe cuántos años este pasando por esta situación tan lamentable , pero es  realidad no es ficción, lo vivimos a diario, es muy dura esta situación, estamos agotados de esto.

Que sería de nosotros los que peregrinamos tratando de llenar el tanque del carro sin las matas de Mango (mangifera indica) más de uno se ha saciado el hambre con sus frutos y se ha resguardado del resplandor del catire , de  los árboles de Nim , (azadirachta indica) ,el cují  y  el  almendrón,  arboles de poco  mantenimiento y que  soportan largas sequias , es urgente la arborización de la ciudad , hoy más que nunca cuando las temperaturas aumentan por  causa del calentamiento global , si cada uno de nosotros siembra un árbol nos beneficiaria todos y mejoramos nuestro entorno.

Conseguir combustible es un drama que vivimos a diario,  y no se vislumbra una solución  ,  hago un llamado a las autoridades  competentes a poner fin a este dificultad , y  por favor señores de las alcaldías (es un clamor)  no  limpien todos los terrenos baldíos o ejidos a los  que acudimos cuando el cuerpo nos pide desechar lo que estorba, cuando hagan jornadas de limpieza de la ciudad , por lo que más quieran dejen aunque sea uno tal cual como esta, acuérdense de los  que hacemos vida en las colas tratando de cargar gasolina.

Licdo. Néstor Peralta/CNP.7371

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