Más de una década ausente de mi profesión por motivos personales, me demostró que Cabimas es una especie de Macondo, de la que relató el célebre escritor Gabriel García Márquez en su novela Cien Años de Soledad.

Un pueblo que en nada ha cambiado, congelado y olvidado en el tiempo, su casco central está casi intacto desde hace más de 40 años, las nueve parroquias que la conforman tienen sus mismas carencias de servicios públicos, ornato y medioambientales, originados por un crecimiento de la población sin ninguna planificación, inversión ni control, es un total caos, se hace lo que da la gana.    

Son muchos los esfuerzos que se han hecho por llevar a este municipio a una modernidad, demasiados intentos, es una ciudad que dejó de ser un campamento minero, pero la vida continua como si lo fuese, incoherente, pero es así.

No se aprovechó el momento ni los recursos, lo que lo hace más difícil, caemos entonces en manos de políticos de turno sin ideas ni planes claros para producir el cambio deseado y mejorar la calidad de vida de los habitantes.                                                                                                                           

Esa persona que movió masas en campaña electoral, besando niños y ancianos, dio discursos de cambios, progreso y prometió muchísimas cosas tiene una buena calidad de vida, o como se dice en el argot popular  “ está cómodo “, se ve excesivamente nutrido, bien vestido, se traslada en vehículos y hasta tiene escolta, pero quien lo llevó a ese cargo tiene que rogarle, suplicarle que le de audiencia, logrando solo que el burócrata le dirija la mirada por encima del hombro y lo trate como un bicho raro portador de una enfermedad contagiosa.

Es indignante ver esas escenas de desprecio a la gente de a pie; el vecino que le buscó los votos para llevarlo donde está hoy le estorba, olvidando ese funcionario que Juancito Pérez (por colocarle un nombre a ese héroe anónimo) sencillamente le exige que cumpla con lo prometido tiempo atrás.

Lo cierto es que, en próximas contiendas electorales, puede quedar fuera de la vida política, él fue electo por lo más sagrado que tiene la democracia, que es el pueblo, con el arma poderosa del voto popular.

Soy testigo de la filosofía de vida de los dirigentes vecinales, personas muy sencillas, serviciales  y humildes que absorben los problemas de su comunidad, siempre los veo con su carpetica con peticiones, proyectos y planteamientos debajo del brazo soportando, el sol inclemente, sudados, flacos, la mayoría de ellos son de la tercera edad, dejando en casa dificultades personales, carencias y problemas existenciales, nada los detiene,  los achaques, distancias, ni hambre son obstáculos a la hora de tratar de resolver un problema comunitario, lo hacen de corazón,  se trasladan como pueden hasta las puertas de organismos competentes, donde los ponen a esperar por horas, les hablan “golpeao”, manoteando en el aire y hasta les cierran las puertas en sus narices, son representantes legítimos de las comunidades ad honorem, luchan a cambio de nada, solo ganan la satisfacción de ser útiles a la sociedad.

La vida nos da momentos de tristeza, alegría, experiencias, y gente de la que uno se siente orgulloso de conocer, en este caso los integrantes de ALIANZA VECINAL del Municipio Cabimas, una organización que respeta todo tipo de credos y militancias políticas, orientados y dirigidos por el abogado Domingo Becerra, ellos son herederos de un gran legado que dejaron los  hermanos Reinaldo y Andrés Eloy, se recuerda también a otros como: Isabelino Palencia, Ángel Freites, Benito Yedra, Hermito Arteaga, Nanci Valles, Quintín Lugo, Macario Piña, Marlene Marín, José Vale, Zenón Díaz, Agustina Mendoza, Hugo Márquez, Romer Chirinos, entre otros, luchadores hasta el final de sus vidas.

Son tantos que llenaríamos páginas de nombres,  pues bien esta agrupación de personas mayores que deberían, por ley, estar gozando y disfrutando de sus años dorados, hoy están activos, en pie de lucha y reclamando derechos de la ciudadanía, sus rostros y expresiones reflejan la decepción que tienen de ciertos personajes electos por votación popular,  no se detienen, siguen, ellos buscan alguien que los escuche y no olvidan los ofrecimientos hechos en tiempos de elecciones donde todo era posible, pero la realidad es otra.

Eran más promesas que hechos, somos entonces los Comunicadores Sociales, la única “tabla de salvación” que tienen a la hora de hacer un planteamiento público, ser tomados en cuenta y escuchados (a Dios, gracias).

¿Cuándo llegará el día que los funcionarios y servidores públicos cumplan sus funciones sin que tengan que recordárselas?, ¿Será mucho pedir?

Todo seguirá el mismo camino mientras no tengamos más elección a la hora de votar o escoger, no al mejor, ni al más capacitado, sino el menos malo, lamentablemente, esa es la situación.

Periodista Néstor Peralta

CNP: 7371

por primeraedicioncol

Portal web dedicado a noticias, notas y variedades sobre la Costa Oriental del Lago-Venezuela, pero además, información general

Deja un comentario

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo