El reciente hallazgo de varios ejemplares ovinos fallecidos en las cercanías de la avenida Intercomunal de Cabimas ha encendido nuevamente las alarmas entre los residentes y conductores. El incidente pone en evidencia una problemática persistente: la libre circulación de ganado sin ningún tipo de supervisión, lo que representa un riesgo tanto para la seguridad vial como para la salud pública.
Vecinos de diversos sectores han denunciado que la presencia de animales —desde cabras y ovejas hasta ganado vacuno— es una constante en las avenidas de la ciudad. La falta de cercados adecuados y la negligencia de algunos propietarios permiten que estos animales deambulen en busca de pasto, cruzándose de forma imprevista en el camino de vehículos y motocicletas.
La muerte de estos ejemplares no solo es una pérdida económica y un hecho lamentable desde el punto de vista del bienestar animal, sino que funciona como un recordatorio de los accidentes de tránsito que se han registrado en el pasado bajo condiciones similares. En una ciudad donde el alumbrado público es deficiente en tramos críticos, el ganado suelto se convierte en una «trampa mortal» durante las horas nocturnas.
Ante esta situación, la comunidad y diversos sectores sociales hacen un llamado urgente a las autoridades competentes para que se tomen medidas inmediatas. La ciudadanía espera que este incidente sea el punto de partida para una regulación real y efectiva. No se puede esperar a que ocurra una tragedia humana para poner orden al pastoreo descontrolado en las calles de la ciudad.

