El ministro de Minas y Energía en Colombia, Edwin Palma, se pronunció este miércoles sobre el reciente anuncio del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que habilita transacciones con el Gobierno de Venezuela y la petrolera estatal PDVSA relacionadas con la exploración, desarrollo y producción de petróleo y gas bajo condiciones estrictas de cumplimiento.
A través de su cuenta en la red social X, Palma indicó que esta licencia Ofac permitirá abrir diálogos con Venezuela, con el objetivo de traer gas barato y rápido a Colombia, tal como lo mencionó el presidente Gustavo Petro.
Licencia Ofac abre nueva ruta para cooperación energética
La licencia del Departamento del Tesoro busca legalizar y supervisar actividades específicas del sector energético venezolano, canalizándolas por vías reguladas y bajo jurisdicción estadounidense, sin levantar las sanciones estructurales vigentes.
Según la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, esta modalidad de autorización aplica incluso cuando las operaciones involucren al Gobierno de Venezuela, PDVSA o entidades donde PDVSA tenga participación mayoritaria, siempre que se cumplan con los requisitos establecidos.
La licencia permite transacciones “ordinariamente incidentales y necesarias” para suministrar bienes, tecnología, software o servicios destinados a la exploración, desarrollo o producción de petróleo y gas en Venezuela. Dentro de estas operaciones se incluyen pagos, servicios de logística y transporte, seguros marítimos, servicios portuarios y mantenimiento de equipos vinculados a actividades petroleras o gasíferas.
Colombia busca gas “barato y rápido”
En su mensaje, el ministro de Minas y Energía en Colombia enfatizó que, con la licencia Ofac, el Gobierno colombiano iniciará diálogos oficiales para asegurar el acceso al gas venezolano a precios competitivos, una estrategia que busca reducir el costo energético para la economía nacional.
El propio presidente Gustavo Petro, citado por el ministro Palma en su trino, afirmó en un consejo de ministros que “si el gas venezolano sirve, de una, hermano, de una”, destacando la importancia de avanzar en acuerdos energéticos entre ambos países.
Alcances y condiciones de la autorización
A pesar de abrir una nueva vía para actividades energéticas, la autorización no representa un levantamiento completo de las sanciones ni la eliminación de barreras estructurales. Las transacciones autorizadas están sujetas a condiciones estrictas como:
- Que los contratos con el Gobierno venezolano o PDVSA se rijan por leyes de Estados Unidos y que cualquier disputa se resuelva en tribunales estadounidenses.
- Que los pagos a personas bloqueadas, excepto impuestos o tasas locales, se realicen a través de cuentas designadas por el Tesoro estadounidense.
- Que las empresas presenten informes detallados dentro de los diez días posteriores a la primera transacción y luego cada 90 días, con información sobre partes involucradas, bienes, valores y pagos efectuados.
Los requisitos buscan garantizar transparencia financiera y cumplimiento normativo de negocios binacionales que incluyan actividades energéticas clave entre Colombia y Venezuela.
Más allá del gas: perspectivas de cooperación
Además de la importación de gas, el ministro de Minas y Energía en Colombia subrayó que esos acercamientos podrían extenderse a otros sectores como el petróleo, la generación de energías limpias y la transmisión eléctrica, siempre y cuando se amplíe el marco de licencias para estos ámbitos.
Palma insistió en que es “clave” que las licencias Ofac incluyan también temas eléctricos para reanudar rápidamente interconexiones energéticas entre Colombia y Venezuela, lo que podría fortalecer la integración regional en materia energética.
Implicaciones geopolíticas y económicas
La decisión del Gobierno estadounidense de flexibilizar ciertas sanciones a Venezuela y permitir transacciones con PDVSA representa un paso relevante en la política hemisférica, ya que abre un canal regulado para inversiones y cooperación energética en la región.
Pese a esto, expertos advierten que situaciones como la infraestructura de gasoductos y otros aspectos técnicos aún podrían demorar la materialización de acuerdos concretos que permitan el flujo de gas venezolano hacia Colombia en el corto plazo.
Colombia ante una nueva etapa energética
Con esta apertura regulatoria, el papel del ministro de Minas y Energía en Colombia y del Gobierno nacional se perfila hacia la búsqueda de acuerdos que no sólo permitan garantizar suministro energético a mejores precios, sino que también fortalezcan la cooperación regional y aporten soluciones a desafíos de mercado y logística energética.

