“Llegamos”. Con esas palabras, cargadas de emoción, Miltico celebró su llegada a la Gran Sabana, el destino que durante meses persiguió sobre su bicicleta La Pollito 2.0.

“Qué difícil me la pusiste, pero valió cada metro, cada kilómetro, cada subida y cada lluvia”, expresó mientras contemplaba por primera vez los imponentes tepuyes que marcan el paisaje de esta región venezolana.

El ciclista agradeció a cada persona que encontró durante el recorrido y, especialmente, a quienes hicieron posible que su aventura pudiera continuar. Recordó a sus amigos que lo ayudaron a construir y preparar la bicicleta, a su familia y a quienes, desde sus propios negocios, colaboraron de manera desinteresada para hacer realidad el sueño.

También reconoció el apoyo de Tukan Bike, que contribuyó con el armado y preparación de la bicicleta; Shoppi, que le proporcionó parte del equipamiento utilizado durante la travesía; Rutas Sin Límites, que lo apoyó con implementos de primeros auxilios; Digraf, responsable de pintar la bicicleta con el característico amarillo de La Pollito 2.0, y La Vida Verde, que ayudó con todo lo relacionado con su compañera de viaje, la perrita Lara.

“Gracias a todos. Y gracias a toda Venezuela”, manifestó emocionado.

Ahora, después de miles de kilómetros recorridos, caminos difíciles, lluvias, pendientes, encuentros y momentos inesperados, Miltico finalmente pudo detenerse a contemplar el paisaje que durante tanto tiempo imaginó.

Frente a él aparecieron los tepuyes de la Gran Sabana, un escenario que describió con asombro y emoción.

“¿Ustedes ven eso allá? Estoy viendo uno de los tepuyes. Se los voy a mostrar con la cámara del teléfono. ¡Mira eso!”, exclamó mientras intentaba capturar con su celular la inmensidad del paisaje.

“Qué belleza. Estas montañas no se ven en ninguna otra parte del mundo. Eso solamente se ve aquí. ¡Qué locura!”, agregó.

La emoción también alcanzó a su compañera de viaje. Entre risas y palabras de cariño, Miltico recordó todo lo que ambos tuvieron que atravesar para llegar hasta ese lugar.

“¿Qué íbamos a pensar tú y yo que íbamos a estar por aquí viendo unos tepuyes? Tú perdida por allá y yo perdido por allá”, dijo entre risas.

La llegada a la Gran Sabana marca así uno de los momentos más importantes de la travesía de Miltico: el encuentro con el destino que convirtió su recorrido en bicicleta por Venezuela en una historia de perseverancia, solidaridad y aventura.

Después de tanto camino, finalmente llegó el momento de disfrutar la Gran Sabana.

Cabe recordar que Miltico partió el 18 de mayo desde Ciudad Ojeda; en un recorrido que incluyó varios estados, ciudades y pueblos. En cada video siempre recordó a su querida localidad desde donde partió.

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