La expectativa de asistencia fue adelantada por el presbítero Nedward Andrade, párroco rector de la Basílica Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, quien explicó que la plazoleta tiene capacidad para unas 30 mil personas sentadas, pero que la concurrencia suele extenderse hasta las inmediaciones de la Alcaldía de Maracaibo. Por ello, en una entrevista A8CRadio estimó que la cifra final podría ser considerablemente mayor.
Una multitud en el centro de Maracaibo
La Bajada de la Virgen está pautada para el sábado 31 de octubre a las 5:00 de la tarde en la Plazoleta de la Basílica, acto que marca el inicio formal de las Fiestas Patronales 2026.
Andrade destacó que, aunque el espacio que abarcan con sillas alcanza para 30 mil devotos, la asistencia histórica desborda ese aforo y las personas ocupan las calles aledañas. “Se esperan más de 30 mil; se puede duplicar o triplicar”, señaló el sacerdote, según sus declaraciones sobre los preparativos.
Preside monseñor Azuaje
El arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje Ayala, presidirá tanto la Solemne Bajada del 31 de octubre como la Eucaristía central del 18 de noviembre, fecha de la solemnidad de la Virgen de Chiquinquirá.
Aunque monseñor Azuaje no pudo acompañar dos bajadas anteriores, este año la decisión fue que presida ambos actos. Se espera además la asistencia de otros obispos, entre ellos monseñor Nicolás de Cabimas, quienes buscan acompañar las celebraciones patronales pese a que estos meses resultan complejos para sus agendas pastorales.
Mantenimiento progresivo del templo
El párroco rector reconoció que los techos de la Basílica requieren un mantenimiento “cuidadoso y exhaustivo”, debido a la acumulación de suciedad y al deterioro causado por la radiación solar. Explicó que el plan es progresivo, para atender los desajustes sin detener la actividad del santuario.
Como parte de los cuidados, hace dos años se instaló una comisión de altura que se activa después de cada uso de fuegos artificiales para recoger restos de pólvora y evitar daños adicionales. Andrade afirmó que, pese a esos retos, la Basílica se encuentra “en óptimas condiciones” para recibir a los fieles.

