Lo que se sabe de los desaparecidos de La Grita

Un grupo de personas subieron a la montaña a un retiro espiritual en la zona de La Grita, estado Táchira; no está nada claro, son 16 personas desaparecidas; y entre los moradores, surgió el nombre de la líder religiosa del grupo, conocida como Rosa Edilia García.

La zona montañosa del municipio Jauregui, estado Táchira es el epicentro del misterio de los desaparecidos. La región es una amplia zona Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza; es pleno páramo andino.

Las miradas apuntan hacia Rosa Edilia García.

La mujer de 57 años, pertenecía al grupo de oración carismática, pero al parecer, desde hace algunos años se apartó de las actividades de este movimiento eclesiástico para formar uno propio denominado “Siguiendo a Jesús”, con aparentes prácticas similares

Surgen nuevas interrogantes sobre la desaparición, de al menos 20 personas, quienes estarían en un retiro religioso.

Todo apunta a que Rosa Edilia García tomó el rol de guía espiritual y tuvo el suficiente poder de persuasión para que las personas partieran con ella a un supuesto encuentro con Dios o con la Virgen, a un lugar de la montaña, por los páramos del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza, entre los estados Táchira y Mérida.

Según relatan familiares muy cercanos y algunos de sus vecinos, esta dama mantenía una extremada pasión religiosa. Lo califican como algo fuera de lo común.

La gente no entiende cómo fue que Rosa Edilia pudo convencer e influir en tantas personas, incluso varios de ellos profesionales universitarios.

Algunas especulan que podría haber algo desconocido más allá. No deja de ser un rumor, una suposición.

Información conocida en las calles del municipio Jáuregui precisa que ella no tiene hijos, forma parte de 14 hermanos, diez mujeres y cuatro hombres de los cuales uno ya falleció. Ahora son 13.

Teresa García, una de sus hermanas, también está en la lista de las personas que buscan, y con ella, su esposo, sus dos hijos, el yerno y su nieto de un año.

Cuentan que la líder espiritual tiene una venta de pasteles en la calle 4 de La Grita, al finalizar la carrera 6, puesto que su hermana Teresa le permitió ubicar para ayudarla económicamente.

En ese mismo lugar funciona una panadería y la vivienda de una de las familias que emprendió voluntariamente el viaje para un lugar de la montaña no precisado.

Un familiar recalcó que el fanatismo de Rosa Edilia era muy intenso y que en sus prácticas religiosas siempre la acompañaba un hombre, Adolfo Rosales, quien tiene cierta discapacidad visual. Él no está con ella en esta oportunidad.

 Algo que califican como extraño sus conocidos y demás habitantes del pueblo.

Algunos piensan que la obsesión de Rosa Edilia por la religión superó los límites de lo normal y se estaba “desequilibrando mentalmente”. Al parecer familiares ya habían conversado al respecto.

“Mandaba a la gente a confesarse, a ir a misa y a rezar. Decía que muchas cosas malas venían, que Cristo lloraba lágrimas de sangre por lo que todos hacemos. Que el mundo se iba a acabar”.

Para los residentes del Valle del Espíritu Santo, como también le dicen a la capital de Jáuregui, es muy extraño que el acompañante de la líder del grupo de personas que salió al llamado retiro esté en el pueblo. ¿Por qué no se fue con ella si siempre andaban juntos?, se preguntan.

Familia y amigos tienen muchos temores ante la incertidumbre, pero guardan la esperanza de que todos van a aparecer en cualquier momento. Sin embargo, insisten en la incógnita.

Cerca de la vivienda del acompañante de Rosa, algunos vecinos afirman que el hombre efectivamente forma parte de algún movimiento religioso, grupo al que asiste con regularidad junto a su amiga, a quien ahora asegura no conocer bien, solo distinguirla, porque maneja la teoría de que “el ser humano no se conoce así mismo, mucho menos a otra persona”.

Se supo que el ciudadano en referencia cuidaba la casa de la líder del grupo, ubicada en el sector San Vicente, más arriba del gimnasio Los Comuneros, pero, aparentemente y sin explicación alguna, desde finales de julio se distanciaron. Los lugareños no saben por qué. Situación que ahora les parece confusa.

Los cuerpos de seguridad continúan en la búsqueda. El CICPC adelanta averiguaciones junto a Protección Civil (PC) de Táchira y del municipio Jáuregui, así mismo se incorporó personal de Imparques, Destacamento 214 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Los funcionarios de estos organismos se reunieron para definir el plan de búsqueda en el páramo El Rosal situado dentro del Parque Nacional Juan Pablo Peñaloza. Uno de los puntos más altos de la entidad.

Se conoció que este martes, funcionarios de los cuerpos de investigación llamaron a varias personas, amigos, vecinos y familiares, para rendir declaraciones.

De acuerdo a La Nación:

  • Oficialmente se habla de 16 personas desaparecidas.
  • Hay 9 miembros de una misma familia y 8 personas del entorno familiar.
  • Se movilizan en dos vehículos.
  • El día lunes fue localizada una finca en precarias condiciones, donde presuntamente pernoctaron, dejando varias prendas de ropa y comida.
  • Otras personas estaban involucrados con el grupo de desaparecidos, pero decidieron apartarse cuando las conductas obsesivas y paranoicas fueron en aumento, luego de Rosa pedir a toda la congregación, dejar de creer en el Santo Cristo de La Grita, no ver más la virgen María a los ojos y desaparecer sus teléfonos celulares.
  • El motivo del viaje de este grupo de personas a las montañas, era iniciar un retiro espiritual que duraría 15 días, cumplidos el 1 de septiembre, fecha a partir de la cual comenzaron a ser precisados como desaparecidos.
  • Según se conoció, Rosa Edilia recibió una señal de la virgen María, quien le indicaba que «fueran a las montañas porque a mediados del mes de septiembre, el mundo se acabaría».

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