Celebración de San Benito en Ciudad Ojeda

La devoción a Santo Negro volvió a unir a familias, promeseros y visitantes durante la tradicional romería que parte desde la capilla de San Benito en la calle Sucre de Ciudad Ojeda, considerada el epicentro de una de las expresiones folklóricas y religiosas más antiguas y conservadas del municipio Lagunillas.

Como en muchos pueblos de la Costa Oriental del Lago, en Ciudad Ojeda también se celebra la devoción al Santo Negro cada 27 de diciembre; y como parte de lo tradicional en el casco central de Ciudad Ojeda, la cofradía de los Vasallos de la calle Sucre se ha mantenido por un poco más de cuatro décadas, para ser exactos, 45 años.

Así lo relató Eduin Rojas, integrante de una familia con más de cuatro décadas vinculada a la cofradía de los vasallos de San Benito en la calle Sucre

Aunque la celebración central se realizó en la iglesia Santa Mónica, la esencia más tradicional de la festividad sigue girando en torno a la capilla ubicada en la calle Sucre.

Eduin Rojas es parte de una tradición que mantiene viva la devoción a San Benito en Ciudad Ojeda

Una romería marcada por la fe y la camaradería

La jornada inició a las 8:00 de la mañana, cuando el Santo Negro salió en procesión desde la residencia de la familia Rojas hasta la capilla de San Benito. Allí se realizó un rosario emotivo y solemne, previo a la llegada del párroco Javier Bolívar, quien impartió la bendición para dar inicio a la romería por distintas calles de Ciudad Ojeda.

Durante el recorrido, el Santo fue llevado casa por casa, atendiendo solicitudes de fieles que cumplían promesas, en un ambiente caracterizado por la armonía, el respeto y la fraternidad.

Reencuentro de familias y promeseros

La procesión se extendió durante todo el día y culminó alrededor de las 5:30 de la tarde, cuando el Santo regresó a la capilla, donde nuevamente fue recibido por el padre Bolívar. Tras la bendición final, los tambores cesaron y la jornada cerró con satisfacción entre los asistentes.

Rojas resaltó la participación de personas provenientes de otros municipios y estados del país, lo que convirtió la celebración en un reencuentro familiar, lleno de tertulias, recuerdos y expresiones de fe compartida.

Una tradición con décadas de historia

La cofradía de los vasallos de San Benito de la calle Sucre cuenta con más de 50 años de historia, mientras que la capilla donde se celebran las misas y festividades tiene 45 años. La devoción, sin embargo, se remonta a tiempos anteriores a la fundación de Ciudad Ojeda, cuando la imagen provenía de la antigua Lagunillas de Agua.

“Ciudad Ojeda está por cumplir 89 años, pero esta tradición es aún más antigua. Es parte de nuestra identidad”, afirmó Rojas, quien a sus 70 años de edad suma más de 40 años participando activamente en la romería, y se considera un vasallo más que se entrega en cuerpo y alma a la organización, logística y celebración hacia el Santo Negro en este sector.

Chimbangles y herencia cultural

Durante el recorrido, distintos chimbangles de la zona se fueron incorporando de manera espontánea, hasta confluir varios grupos que luego se dispersaron hacia sus respectivos sectores, reafirmando el carácter comunitario y dinámico de la celebración.

La festividad de San Benito en la calle Sucre continúa siendo un símbolo de fe, tradición y arraigo cultural, que se transmite de generación en generación en Ciudad Ojeda, y aunque la capilla de San Benito de este sector es pequeña, su celebración es más grande por su valor histórico, cultural y parte del acervo de esta población zuliana.

Fotos cortesía Alcaldía de Lagunillas

por primeraedicioncol

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