Durante la semana santa algunas familias mantiene la tradición que viene de otras generaciones y es la de quemar sahumerios o inciensos durante la semana mayor cerca de las 3 de la tarde en Cabimas.
En Cabimas aún se mantiene esta tradición pero no con la misma intensidad que en años anteriores, en las pocas perfumerías ubicadas en el Centro Cívico y que venden este tipo de productos se puede observar aun la presencia de algunos compradores de especies aromáticas para alejar las energías negativas y atraer las vibras positivas, como señalan las personas.
Dina de Santi, vendedora con más de 35 años en este tipo de comercio manifiesta que es toda una tradición que para los días santos, las personas acudan a este tipo de establecimiento para buscar los sahumerios, inciensos y fragancias aromáticas con la finalidad de sahumar, que es el acto de generar humo, por lo general a partir de inciensos, para perfumar el ambiente y para utilizarlo como una herramienta de purificación.

Su característica principal es que despiden un aroma agradable, al cual se le atribuyen cualidades relajantes y muchas personas deciden usar sahumerios con el fin de cambiar la vibración de su hogar.
A lo largo de la Historia
Los sahumerios se han empleado desde la antigüedad para realizar rituales de limpieza y protección contra las malas energías. Estos están hechos de diversas plantas aromáticas como romero, lavanda, menta, jazmín, albahaca, o hasta canela, vainilla y resinas como palo santo, por lo que sahumerios, se encargan de purificar el ambiente a profundidad con el aroma que desprende el humo de las hierbas con las que está hecho.
Al incienso se le achacan propiedades mágicas, más allá de su potente, persistente, exquisito y carísimo aroma. En los ambientes esotéricos se afirma que puede «transmutar campos de energía interna», sin que nadie sepa qué significa dicha expresión.
El incienso está ligado a la historia sagrada desde tiempos remotos. No en vano, es uno de los presentes que los Reyes Magos entregaron al Niño Jesús en el portal de Belén y estos regalos no están elegidos al azar. Le llevaron oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre, pues esta última se utilizaba para embalsamar a los difuntos.
Significados y utilidad de las esencias:
Ámbar: Da energía y fuerza al hombre. Despierta la virilidad y los impulsos creadores.
Azahar: Estimula la alegría. Atrae la felicidad y aleja energías negativas.
Caléndula: Disipa los ruidos y predispone un ambiente sereno, tranquilo.
Clavel: Armoniza el ambiente.
Canela: Crea un clima para meditar. Disipa pensamientos negativos.
Incienso: Transforma lo negativo en positivo. Ahuyenta los malos espíritus.
Lavanda: Estimula la armonía familiar.
Mirra: Protección contra todo mal. Ayuda a la elevación mental y espiritual.
Sándalo: Atrae suerte y fortuna


