Sabías que existe una enfermedad que impide que sientas dolor, y, en consecuencia, sufrir heridas sin sensaciones, se le conoce como Insensibilidad Congénita al Dolor.
La Insensibilidad Congénita al Dolor (CIP) es un desorden genético que afecta al sistema nervioso autónomo, recordamos que este controla la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, el sudor, el sistema sensorial nervioso y la habilidad para sentir el dolor y la temperatura.
Entonces, la Insensibilidad Congénita al Dolor tampoco permite que sientas frío o calor en tu piel.
Los pacientes que la padecen interpretan de forma anormal los estímulos dolorosos.
Como consecuencia de sufrir la Insensibilidad Congénita al Dolor corren el riesgo de sufrir lesiones (traumatismos, fracturas, luxaciones, quemaduras…) y morir más jóvenes.
Deben estar bajo supervisión en edades tempranas para que no se autolesionen involuntariamente.
La insensibilidad congénita al dolor es una enfermedad poco frecuente por la que los pacientes son incapaces de sentir las lesiones que padecen.
Se trata de una patología genética para la que todavía no hay cura y que merma de forma considerable la calidad de vida de la persona que la sufre.
Para algunos, la Insensibilidad Congénita al Dolor sería una bendición, pero no es así.
“Realmente es un trastorno muy serio y con consecuencias muchas veces de gravedad”, asegura Enrique José Cobos, profesor titular de Farmacología de la Universidad de Granada y coordinador del Grupo de trabajo de Ciencias Básicas en Dolor y Analgesia de la Sociedad Española del Dolor (SED).
El especialista detalla que el dolor, dentro de unos niveles normales, es bueno.
Actúa como una señal de alarma frente a un estímulo que puede producir una lesión en un tejido.
Para que nos hagamos una idea de la gravedad del asunto, Cobos alude a un ejemplo de lo más ilustrativo: “Si tras hacer una sopa de fideos cogemos la olla con las manos desnudas, sin duda, se va a producir una quemadura dolorosa. En una circunstancia normal, esta sensación nos impulsa a que retiremos las manos rápidamente”.
Sin embargo, continúa, en caso de no percibir molestia alguna, seguiríamos cogiendo el cazo, gesto que acabaría provocando una quemadura bastante seria y daño a nuestro cuerpo.
Además, sin un tratamiento a tiempo, la lesión en la zona propicia la aparición de infecciones que pueden pasar desapercibidas hasta que aparezcan otros síntomas asociados como la fiebre.
“En definitiva, sin ese sistema de alarma que nos avisa cuando algo nos daña, estamos totalmente desprotegidos frente a las agresiones de las muchas actividades que realizamos en nuestra vida cotidiana”, resume Cobos.

Señales en los niños de la Insensibilidad Congénita al Dolor
Algunos especialistas estiman que los hallazgos característicos en pacientes pediátricos son las lesiones auto-mutilantes de los dedos y la cavidad oral, como pérdida de la punta de la lengua, las lesiones en el interior de los dientes/ encías y la avulsión de los dientes son comunes, además describe la existencia de cortes y magulladuras. Este autor también alega que pueden ocurrir quemaduras debido a la alteración de la sensación de temperatura destacando la otitis media como recurrente.
No obstante, los especialistas Santoya Montes y Puentes Rozo, alegan síntomas como, anhidrosis, osteomelitis, fracturas, artropatías, necrosis avascular y fiebre donde esta última es un síntoma que tiende a enmascarar varias enfermedades debido a que es característico de varias enfermedades o procesos infecciosos.
Los pediátricos pueden presentar reducción de la producción del sudor y lágrimas, ausencia de reflejos corneales y múltiples infecciones cutáneas y óseas así como manifestaciones orales que incluye pérdida prematura de los dientes, lesiones graves en los tejidos blandos, caries dentales, absesos submucosos, hipominerilización de los dientes temporales y osteomelitis mandibular.
La insensibilidad congénita al dolor en pacientes pediátricos muchas veces es confundida con otras enfermedades debido a lo rara que resulta o epidemiológicamente escasa.
Desde la atención primaria de la salud es vital detectar estos signos y síntomas ya que esta podría traer consigo varias complicaciones a mediano o largo plazo.

