A pesar de las innegables potencialidades que definen al municipio Cabimas —desde su rol estratégico en el desarrollo petrolero y petroquímico hasta su capacidad agropecuaria y metalmecánica— la realidad cotidiana de sus habitantes cuenta una historia distinta.

Hoy, la carencia de servicios públicos eficientes actúa como un freno para el desarrollo armónico y la calidad de vida que nuestra gente merece.

La deficiencia en el suministro de agua potable, la inestabilidad eléctrica, servicio de transporte público y el manejo inadecuado de los desechos sólidos, son síntomas de una gestión que requiere, con urgencia, una visión gerencial técnica y comprometida.

Sin embargo, más allá de la infraestructura básica, existe un pilar fundamental para la salud social que suele quedar en el olvido: los espacios de recreación y deporte.

Nuestra realidad es otra, basta con recorrer las calles de nuestros barrios para medir el progreso de la ciudad. Allí, en el corazón de las comunidades, lamentablemente vemos a niños y jóvenes practicando deportes en canchas deterioradas, utilizando implementos improvisados y espacios que ya no admiten más remiendos.

Estos lugares, carentes de áreas verdes y ornamentación, son el reflejo de un crecimiento urbano anárquico que ha ignorado la planificación y el catastro urbano.

Pienso que no debemos ver una cancha o una plaza como simple cemento. Estos espacios son estratégicos para la cohesión social, representan un escenario de alegría y confort familiar.

La práctica deportiva fomenta la disciplina, integra a la familia, disminuye la violencia y aleja a nuestra juventud de flagelos como las drogas y el alcohol.

Invertir en recreación es, en esencia, invertir en salud mental y seguridad ciudadana, para un mejor vivir.

El ejemplo viene de la comunidad

Es digno de destacar cómo la organización vecinal y grupos religiosos han tomado la iniciativa. Ante la ausencia institucional, son las comunidades quienes, con recursos propios, mantienen canchas y plazas.

Estos escenarios se transforman en oasis de alegría y confort familiar, demostrando que, cuando hay voluntad y reglas claras, el espacio público se recupera e incluso dinamiza la economía local a través de actividades complementarias, como ejemplo actual cito la Plaza Ali Primera, en el sector Concordia y la Plaza El Barroso en la parroquia La Rosa.

Un llamado a la gerencia eficiente

La responsabilidad de los organismos municipales es ineludible. No basta con la infraestructura; se requiere la asignación de recursos humanos, monitores deportivos en los barrios y dotación constante. Nuestras plazas deben volver a ser pulmones ecológicos equipados para el disfrute de los más pequeños.

La excusa de la «falta de recursos» no puede seguir siendo el refugio de la ineficiencia. Como profesionales y ciudadanos, debemos exigir que se gerencie al máximo con calidad.

El desafío es convertir las carencias en estratégicas de solución. Es hora de asumir el compromiso de construir una esperanza real, una que se sienta en cada cancha y en cada plaza, para el bienestar de las generaciones presentes y futuras de nuestra amada Cabimas.

Juan Quevedo
Ingeniero en Higiene y Seguridad Laboral

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