El venezolano Jefferson Savarino, exjugador del Real Salt Lake y pieza del Botafogo en Brasil, se ha visto envuelto en un conflicto internacional entre dos clubes propiedad del empresario John Textor.
Se trata del Olympique Lyonnais de Francia y el Botafogo de Brasil. El caso ha estallado en los medios esta semana, con una demanda millonaria que supera los €65 millones.
El Botafogo exige el reembolso de esa suma al Lyon, alegando que varias operaciones internas dentro del grupo empresarial Eagle Football fueron realizadas para favorecer económicamente al club francés, que actualmente sufre restricciones de la DNCG, el ente regulador financiero del fútbol galo.
Venezolano Savarino: ¿vendido o aún en Brasil?
Uno de los focos de la polémica es la venta de Jefferson Savarino. Según documentos revelados por el propio Botafogo, el venezolano fue vendido al Lyon por 7,6 millones de euros en marzo de 2025, pero el traspaso no fue anunciado públicamente y, sorprendentemente, el jugador sigue militando en el club brasileño con contrato vigente hasta 2028.
Esto ha generado dudas no solo sobre el estatus contractual de Savarino, sino también sobre la legalidad y transparencia de la operación, en un contexto donde Lyon ha estado bajo presión para equilibrar sus cuentas.
“Savarino fue vendido, pero nunca se fue”, denuncian medios brasileños.
Botafogo acusa favoritismo interno y pide compensación
La directiva del Botafogo asegura que no solo Savarino, sino también otros jugadores como Luiz Henrique, Igor Jesus, Jair e incluso el argentino Thiago Almada, fueron transferidos, cedidos o revendidos en condiciones desfavorables para el club carioca, a fin de rescatar al Lyon financieramente.

