Los señalamientos por supuesta corrupción y el posible regreso del escándalo de los falsos positivos han llevado al presidente de Colombia, Iván Duque, a llevar a cabo importantes cambios en la cúpula del Ejército.
El ministro de Defensa, Guillermo Botero, destituyó este jueves por la tarde a cuatro generales, entre ellos el segundo comandante de las Fuerzas Armadas, Adelmo Fajardo.
También fueron separados de sus cargos el comandante de la División de Asalto Aéreo del Ejército, Juan Vicente Trujillo; el jefe del departamento de Implementación, Francisco Javier Cruz Ricci; y el encargado de planificación y transformación del Ejército, César Augusto Parra.
El número dos del Ejército, Adelmo Fajardo, en cambio, ya había sido enviado a vacaciones después de que la revista Semana revelase denuncias que lo implicaban en un presunto desvío de dinero para asuntos personales cuando era el comandante del Comando de Educación y Doctrina de las Fuerzas Armadas colombianas.
En su momento, sin embargo, el ministro de Defensa le había defendido. “Hasta ahora no se conoce ninguna denuncia contra él, solo hay una denuncia, pero no tiene carácter jurídico. No se conoce hasta ahora denuncia alguna. Esperamos que se adelanten las investigaciones”, dijo Botero hace dos semanas. Una vez consumada su destitución, como reemplazo de Fajardo llega el general Mario Valencia, que se desempeñaba como el jefe de operaciones conjuntas.
De otro lado, el general Francisco Javier Cruz Ricci había sido mencionado por Human Rights Watch como uno de los oficiales presuntamente vinculados a la ejecución de dos civiles en el 2004.
«Human Rights Watch tuvo acceso a evidencias creíbles que lo incriminan, incluida la confesión de un soldado involucrado en las ejecuciones, quien manifestó que el general Cruz sabía, consintió y podría haber ordenado estas ejecuciones extrajudiciales», indicó la organización de derechos humanos.
