Con una masiva asistencia de hermanos de la fe, familiares y amigos, este domingo 1 de marzo se realizó en la iglesia cristiana JSC el sepelio del pastor evangélico Harold Castillo, de 48 años, y de su hija menor, Halanah Castillo Briceño, de 7 años, víctimas del incendio ocurrido la madrugada del sábado en su vivienda ubicada en el sector La Arreaga, parroquia Cristo de Aranza, en Maracaibo.
El trágico suceso conmocionó a la comunidad zuliana, que acudió en gran número al templo para dar el último adiós al líder religioso y a la pequeña. La ceremonia estuvo marcada por la oración, la música y emotivos testimonios que resaltaron el legado espiritual y humano de Castillo.
Un legado de fe, música y servicio
Durante el homenaje, se recordó que Harold Castillo no solo fue pastor, sino también empresario y músico experimental, reconocido por su inseparable saxofón, instrumento con el que acompañaba cultos y actividades especiales. Además, era esposo de la periodista zuliana Nathaly Briceño, quien, con fortaleza y serenidad, encabezó el tributo dedicado a su esposo e hija.
Castillo dedicó su vida al cristianismo desde temprana edad, consolidándose como guía espiritual para numerosas familias. Pastores de distintos templos evangélicos de la ciudad se hicieron presentes en la iglesia JSC para expresar sus condolencias y compartir anécdotas que evidenciaron su vocación de servicio, humildad y compromiso con la comunidad.
Durante la ceremonia se destacó que las últimas notas que interpretó con su saxofón fueron precisamente en ese templo, lo que dio un significado especial al acto de despedida.
Cortejo fúnebre hasta San Francisco
Cerca del mediodía, los féretros de Harold Castillo y la pequeña Halanah fueron llevados en hombros por familiares y miembros de la congregación, en medio de aplausos y cánticos cristianos. Posteriormente, el cortejo fúnebre se trasladó hasta el cementerio Jardines de La Chinita, en el municipio San Francisco, donde recibieron cristiana sepultura.
En las palabras finales, el pastor fue descrito como un hombre altruista, entusiasta del éxito ajeno y siempre dispuesto a tender una mano solidaria. Su partida, junto a la de su hija, deja una profunda huella en la comunidad evangélica y en quienes compartieron su vida y ministerio.
La tragedia continúa bajo investigación por parte de las autoridades competentes, mientras la comunidad cristiana del Zulia se mantiene unida en oración por la familia afectada.
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