El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, afirmó este miércoles 4 de noviembre que las deportaciones de migrantes continuarán, pese al revés electoral sufrido por el Partido Republicano en los comicios de medio mandato, marcados por el descontento de los votantes con la gestión del presidente Donald Trump.
«Las deportaciones continuarán», escribió Mullin en su cuenta oficial de X, en un mensaje con el que ratificó la política migratoria impulsada por la Administración estadounidense.
Los resultados electorales reflejaron un retroceso republicano en distintos estados y condados del país, incluso en territorios tradicionalmente conservadores. De acuerdo con análisis de medios locales, los republicanos perdieron terreno en el 99 % de aproximadamente 2.200 condados, en comparación con el desempeño de Trump en las elecciones presidenciales de 2024. Las mayores caídas se registraron en localidades con importante población hispana.
Aunque la política migratoria ha sido uno de los ejes de la Administración Trump, los sondeos a boca de urna de NBC News mostraron que solo el 14 % de los votantes identificó la inmigración como el principal problema de Estados Unidos.
En contraste, el 39 % señaló la economía como su mayor preocupación y otro 32 % mencionó el estado de la democracia. Entre quienes consideraron prioritaria la inmigración, el 44 % manifestó mayor confianza en la gestión republicana, frente al 41 % que respaldó la propuesta demócrata.
El rechazo a las deportaciones fue particularmente elevado entre los votantes latinos. Una encuesta del Pew Research Center, publicada en octubre, reveló que el 62 % consideraba excesivo el número de inmigrantes en situación irregular expulsados por el Gobierno estadounidense.
Las cifras del Instituto de Política Migratoria (MPI) reflejan la magnitud de la ofensiva migratoria. Según sus estimaciones, las autoridades estadounidenses ejecutaron alrededor de 980.000 deportaciones entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026.

