La comunidad de Cabimas lamenta el fallecimiento de Antonio Anciani, conocido popularmente como “El Iluminado”, un personaje entrañable que durante años acompañó la procesión del Jesús Nazareno como expresión viva de fe, sacrificio y devoción.
Cada Semana Santa, Anciani era visto recorriendo las calles con una cruz de madera sobre sus hombros, un gesto que asumía como símbolo de agradecimiento a Dios y de oración constante por su país. “Pido por mi país, por la paz, por todos; es como una misión que me he impuesto cada año”, expresó en una de sus participaciones públicas, palabras que hoy cobran un profundo significado.
“El Iluminado” formó parte de esos personajes que nacen y permanecen en la memoria colectiva al calor de las tradiciones populares de Cabimas. Residía en el sector 26 de Julio y relató en varias ocasiones que acompañaba esta procesión desde hace muchos años, no solo en Cabimas, sino también en ciudades como San Felipe y Barquisimeto, como un acto de obediencia y compromiso espiritual.
Anciani compartía que, con cada cuadra recorrida, la cruz se hacía más pesada, una carga que le recordaba el sufrimiento de Jesucristo por la humanidad. Hoy, su partida deja un vacío en la Semana Santa cabimense, pero su testimonio de fe y entrega permanecerá como parte del patrimonio espiritual del municipio.

