El incendio en Lagunillas de Aguas, el último de todos, el que fue un 13 de noviembre, es centro de polémica y decisiones que determinaron mucho del actual municipio de la Costa Oriental del Lago.
Un 13 de noviembre un incendio se encargó de destruir a Lagunillas de Agua, después que se incendiaran al menos 300 viviendas por un derrame de petróleo de la Venezuelan Gulf Oil que cubrió de crudo la superficie del Lago de Maracaibo debajo de los palafitos.
La versión popular expone que una lámpara de kerosene arrojada desde una ventada fue el detonante del desespero de cientos de familias
Eleazar López Contreras, presidente en ese momento, al acercase a la zona para esclarecer la situación decidió decretar el 19 de enero como la fecha de fundación de Ciudad Ojeda, una solución para que albergara a los habitantes de Lagunillas de Agua, la cual había sufrido varios incendios y además de ser asentamiento palafítico donde las condiciones de vida eran extremas.
Las primeras casas de Ciudad Ojeda fueron construidas alrededor de la Plaza Alonso de Ojeda, las cuales fueron pobladas en noviembre de 1937 cuando se produjo el incendio que acabó con “Lagunillas de Agua”.
Pero hay otra versión, y pues a efectos de quienes la defienden hay que exponerla.
Una versión señala que el incendio fue planificado con alevosía por quienes pretendían en aquel entonces eliminar el caserío, tal como lo refieren Núñez (1981), Coello León entrevistado por Prieto Soto (1996), Finol (2015).
Según un testimonio, el día 13 de noviembre en horas de la mañana estalló un oleoducto y la capa de petróleo empezó a cubrir las orillas del lago, como los peligros aumentaban, se iniciaron los reclamos ante las autoridades y ante la Gulf, empresa responsable del «reventón». Sin embargo, nada se hizo para evitar el incendio que se veía como algo inevitable.
Esa versión, algo oscura, expresa que para la Mene Grande no tenía sentido esperar más tiempo, por lo que se resolvió prenderle fuego a todo un pueblo y quemar vivos a millares de personas que allí vivían.
Mas allá de las 1041 casas quemadas y todas las versiones, la verdadera tragedia se tradujo en la muerte de un sin número de personas: aunque la cifra oficial señala setecientas muertes, hasta el día de hoy, nunca se ha presentado una lista oficial de quienes perdieron su vida aquella noche.
Todo conllevó a la decisión de crear la pequeña ciudad que hoy es el terruño de miles de personas: Ciudad Ojeda.


