Abg. Nilmary Boscán
“El amor es una energía infalible” y tiene el poder de sanar, edificar, calmar y renovar, lleva intrínseco la bondad, para actuar de buena fe desechando el egoísmo y la maldad. La compasión que nos lleva a mirar al otro, desde su interior comprendiendo su historia de vida, emociones y reacciones.
El amor que no envidia pero que salta de alegría por el bien de otro. Ese hermoso amor que no mira condiciones y trata a todos con respeto y humildad. El sentimiento que con una palabra, sonrisa o abrazo reconstruye un alma rota, es empático y se pone en los zapatos de otro con honestidad.
El amor que no abandona sino que abraza, ese que puede sentarse con el que piensa diferente a dialogar amablemente porque la idea no es tener la razón sino la amistad. El amor que ve en el otro, su esencia y no su bolsillo y que valora cada sentimiento sin menosprecio.
Es ese gesto real que se queda a tu lado, para celebrar tus éxitos y levantarte en la derrota. El verdadero amor es aquel que se ocupa de ti sin que se lo pidas. El amor que se crece en la adversidad y que une a las personas atravesando fronteras.
El verdadero amor es un regalo realmente valioso, porque lo material se compra y desecha fácilmente pero esa energía hermosa y renovadora que impulsa a convertirte en una mejor versión se construye, crece y permanece. Puede caer pero se levanta con más firmeza que nunca.
“Hay muchos conceptos sobre el amor, para Gabriel García Márquez, por ejemplo, el amor es un sentimiento capaz de resistir la prueba del tiempo. En cambio, Helen Fisher, desde su punto de vista antropológico, define al amor como un sistema cerebral conformado por tres conceptos: atracción romántica y apego.
Por su parte, el filósofo francés Jean Paul Sartre define al amor como un sentimiento que no buscaba posesión sino respetar la libertad para que el otro sea él mismo.
Mientras que Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, lo definió como la proyección de deseos inconscientes y la búsqueda de la satisfacción de las necesidades emocionales. El amor en la Biblia, se define no como una emoción pasajera, sino como una acción incondicional y activa que busca el máximo bienestar de los demás, ejemplificado por el sacrificio de Jesús. Es descrito como paciente, bondadoso, desinteresado, paciente y capaz de perdonar, superando los sentimientos personales”.
Soy de las que opinan que el amor viene de Dios y es una energía infinita que se proyecta hacia los demás desde la bondad y la pureza. El amor no es rencoroso ni altivo, es misericordioso y por eso perdona, porque el veneno más letal para el alma es el odio. El amor usa palabras que acarician y no lastiman, dejando huellas positivas en los demás.
“El amor es un arte que se construye diariamente con acciones, paciencia y libertad, no solo con palabras”

