La Agencia Federal de Manejo de Desastres (FEMA, en inglés) de Estados Unidos distribuirá 608 millones de dólares en ayudas a los gobiernos estatales y locales para construir nuevos centros de detención para migrantes o expandir la capacidad de aquellos ya erigidos.
Este proyecto, denominado Programa de subvenciones de apoyo a la detención del año fiscal 2025, proporcionará «asistencia financiera (…) para albergar a extranjeros en un centro de detención hasta su traslado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE UU (ICE, en inglés)», se lee en una web del gobierno estadounidense.
«Esto aliviará la sobrepoblación en los centros de detención a corto plazo», añade, asegurando que la medida impulsará la política migratoria seguida por el Departamento de Seguridad Nacional.
El proyecto, que está abierto a nuevas solicitudes hasta el 8 de agosto, se produce en pleno repunte de las redadas migratorias y las deportaciones a lo largo de toda la geografía estadounidense, tras la llegada del presidente estadounidense, Donald Trump, a la Casa Blanca el pasado enero.
Sin embargo, algunos estados ya se adelantaron a esta ayuda federal e inauguraron sus propios centros de detención para migrantes.
Es el caso de Florida, que inauguró el pasado 1 de julio un centro de detención para migrantes, conocido como Alligator Alcatraz, y anunció su intención de construir otro cuando el original alcance su máxima capacidad, de 3.000 reclusos.
El propio Trump asistió a la inauguración de ese centro, situado al oeste de Miami, e instó al resto de estados a seguir el ejemplo de Florida y erigir más centros de detención para migrantes.
Pero a la par que aumentan los arrestos y las deportaciones, también se suceden las denuncias de activistas y organizaciones que lamentan las condiciones inhumanas bajo las que viven los migrantes en dichos centros, a menudo en condiciones de hacinamiento.

