Dr. José Gregorio Figueroa: La interrupción del aprendizaje presencial.

La situación originada por el virus covid-19 trajo sin dudas, secuelas muy marcadas en las distintas sociedades mundiales.

Los países han tenido que aplicar políticas sanitarias que buscan disminuir el alto número de contagios y fallecidos.
Sin embargo, está situación han venido afectando las diferentes actividades productivas así como actividades educativas.

En este punto, las consecuencias han variado entre países desarrollados y los subdesarrollados, al conseguir, los primeros, mejores posibilidades de enfrentar la pandemia.

En el caso de Venezuela, nos ubicamos en situación de debilidad, al no contar con una infraestructura medico – hospitalaria en buenas condiciones ni bien dotadas, sumadas a las problemática de bajos salarios del personal médico y de enfermería , personal administrativo y obrero carentes de toda motivación en la prestación del servicio .

En el caso educativo, el gobierno nacional implementó el programa «Cada Familia una Escuela«, sin que se tengan cifras de los resultados de éste plan.

No hay dudas que en tiempos de modernidad, la modalidad a distancia con el uso de tecnología de información y comunicación es la más efectiva, pero la realidad es diferente por cuanto en nuestro país no contamos con servicio de internet de alto alcance ni tecnologías de última generación.

Acá se evidencia la enorme desigualdad entre familias que cuenta con mejores ingresos y pueden dotar a sus hijos de equipos telefónicos inteligentes, laptops, tabletas, y una gran mayoría que no cuenta con esas posibilidades, de igual forma el Educador tampoco cuenta con esos equipos, y a esto se le suma el problema eléctrico nacional.

Recuperar los niveles educativos de enseñanza es una obligación necesaria y urgente por cuanto la educación es un derecho universal y está concebido como uno de los objetivos de desarrollo del milenio por la Unesco.

Volver al sistema de interacción y evaluación presencia del estudiante, implica recuperar las instituciones en su infraestructura y dotación de herramientas tecnológicas.

Antes de la pandemia ya eran evidentes las desigualdad educativas y la escuela es el camino hacia el futuro.
Reabrir las instituciones debe hacerse bajo orientación de expertos epidemiólogos, acompañados de dotación en bioseguridad, mejoras de los salarios y contar con un estudiante que pueda desarrollar las competencias interpersonales, recuperando la labor pedagógica.

Reducir la deserción escolar y el rezago es una tarea urgente y necesaria.

Recuperar la función del educador al haberse desvalorizado sus actividades, es más que una tarea una obligación.
Llenamos a los estudiantes de tareas que simplemente no pueden cumplir en sus casas, por no contar con la tecnología adecuada y se coloca a padres y representantes en el rol de educador sometiéndolos al estrés que produce la delicada labor de la transmisión de los valores sociales y aprendizajes cognitivos, que influyen en el éxito o fracaso en la labor de enseñar a sus hijos.

Solo la recuperación del sistema educativo contribuirá a reducir las desigualdades y enormes brechas existentes en la actualidad

La educación es un derecho humano no un privilegio, por eso debemos transformar el aprendizaje y garantizar el derecho a la educación para todos y en todos los países.

Este concepto de la Unesco debemos llevarlo a la práctica y es una obligación del estado en generar políticas orientadas a cumplir este objetivo.

Dr. José Gregorio Figueroa.
figueroazabala@gmail.com.
@figueroazabala.

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