Individuo de número de la Academia de Ciencias Jurídicas del Estado Zulia. En la democracia es muy importante ejercer el derecho de votar. Cuando se sancionó la Constitución de 1.961, se consagro el sufragio como un derecho y una función pública de ejercicio obligatorio.
El fundamento del voto como derecho y deber, se basó principalmente en darle legitimidad al régimen de gobierno y en consecuencia al sistema de partidos que propugno dicha Constitución.
En líneas generales, la argumentación consistió en señalar que, en primer lugar, el voto obligatorio favorecía la cultura democrática del pueblo en la medida en que mostraba la importancia del voto para el Estado Venezolano; y en segundo lugar, se mantuvo el criterio de que los gobierno democráticos debían contar con una base de apoyo bastante amplia como para que no pudiera ponerse en dudas su representatividad; y todo esto quedaba asegurado, mediante la obligatoriedad del voto.
Al sancionarse la nueva constitución nacional en 1.999, no se estableció la obligatoriedad del voto; sino que simplemente se consagró como un derecho el cual se ejerce mediante votaciones libres, universales, directas y secretas y en consecuencia no siendo obligatorio no puede entonces compelerse al elector a que sufrague por determinado candidato.
Lo ideal es que todo ciudadano ejerza su derecho de votar, porque un elevado índice de abstención en una elección puede indicar, por una parte, que se está conforme con los actuales gobernantes, pero también puede evidenciar que se está inconforme y el hecho de abstenerse a ejercer el derecho del voto es una demostración de inconformidad con los gobernantes; lo cual trae como consecuencia en que surja la preocupación de la legitimidad de los gobernantes electos.
En las últimas elecciones evidenciaron índices bastante preocupantes de abstención, lo que, a juicio de algunos, no debe ser objeto de inquietud porque nuestro país estaría sufriendo de males similares a los de las democracias más desarrolladas en las que la apatía es elevada pero no genera crisis política.
Pero en el contexto de la realidad nacional, a nuestro modo de ver, la abstención parece tener características propias que requieren de una interpretación más específica; ya que, aun en el caso de que ella pudiera explicarse por razones similares a la abstención, que sucede por ejemplo, en los Estados Unidos de América; la actitud más adecuada no debería ser su aceptación resignada sin someter a critica el sistema de normas que se derivan del precepto constitucional del derecho a ejercer el sufragio.
En otro orden de ideas, hay que tomar en cuenta, que, si bien es cierto que el proceso creciente de abstención, no parece conducir necesariamente a una crisis violenta en el régimen imperante, sin embargo, pudiera estarse generando una pérdida de legitimidad frente a ciudadanos que, si bien no parecen dispuestos a subvertir o revelarse contra el orden público existente; se hacen cada vez más apáticos y desinteresados por los asuntos públicos.
En todo caso, la apatía y el desinterés del elector hay que combatirla y buscar los medios idóneos para interesarlos en ejercer el voto; y para ello hay que poner énfasis en la participación política que debe tener la comunidad organizada. Las elecciones en nuestro país, deben estimular la participación activa de un electorado que debe ser consciente de su derecho y evitar con ello caer en el terreno de la ilegitimidad de los gobernantes.
Los electores deben hacer uso del derecho al voto; y ojala en una futura reforma o enmienda constitucional se estableciera que para la elección de los representantes del pueblo, se realice por medio de una mayoría calificada; valga decir, establecer por ejemplo que, para obtener el triunfo en una Alcaldía, Gobernación o Presidencia de la República, es necesario obtener la mitad más uno de los votos obtenidos, y si ello no se logra en la primera oportunidad; fijar otra para lograr esa mayoría.
Esto es lo que se conoce como la segunda vuelta electoral. Deseamos que en las próximas elecciones la abstención no revista cifras alarmantes.

