Nuestro país no ha tenido uno de los problemas típicos de los estados capitalistas normales como es el de recaudar los ingresos para cubrir el gasto público.
Surge entonces la pregunta ¿De dónde obtener los recursos para pagar las obras de infraestructura, los programas de salud, de educación, de defensa, el pago del ejército, la policía y en general la burocracia del Estado? En los Estados capitalistas normales se establece un sistema tributario muy rígido.
En pocas palabras, se impone una cultura tributaria consistente en que todos los ciudadanos tienen que pagar los gastos del Estado. Por eso en Estados Unidos de América, se utiliza más frecuentemente la palabra contribuyente en vez de la de ciudadano; y quien, no paga impuesto sabe que está incurriendo en un delito y es uno de los castigos más severos que existe ese país.
En nuestra Venezuela no es así, pues tenemos otro comportamiento. Aquí no existe cultura tributaria, lo cual genera mucha evasión en el pago de los impuestos.
En lo relacionado con los salarios, en los Estados capitalistas normales los aumentos salariales vienen como producto del conflicto capital – trabajo, de los contratos colectivos; y en la medida que las fuerzas sindicales son fuertes, que tienen liderazgos y son consecuentes pueden obtener mayores aumentos salariales.
En el caso venezolano, tradicionalmente los aumentos salariales, vienen por Decreto Presidencial o por leyes aprobadas por el Congreso hoy denominado Asamblea Nacional. De acuerdo con esta realidad, el trabajador obtiene un beneficio menor que el resto, pero beneficio al fin y es su pequeña participación en la renta petrolera.
En los sectores más desposeídos, en los sectores informales el Estado los subsidia producto de la renta petrolera. Igual existe con la burocracia estatal que ha tenido un crecimiento desmesurado en los últimos años El clientelismo político y la corrupción es algo que ha atentado contra la renta petrolera. El Estado venezolano en general se ha venido comportando como un terrateniente, porque ejerce el monopolio sobre las riquezas minerales y el petróleo.
En pocas palabras, el Estado se ha venido comportando como el más poderoso capitalista de Venezuela. Nos preguntamos ¿Cuántos años tenemos soñando con la llamada diversificación de la economía?
No producimos porque es más barato importar que producir, queremos abandonar la dependencia petrolera pero no producimos. ¿A qué obedece ese círculo vicioso? Nuestra historia no ha sido precisamente la de producir, me refiero de lo que va del siglo XX hasta el presente. Nosotros no tenemos una expansión industrial como lo tienen todos los países que se han desarrollado industrialmente, países que han tenido revoluciones industriales, que han tenido como antecedente inmediato, revoluciones agrarias, de lo cual nuestro país está muy distante.
Una revolución agraria genera una creciente demanda industrial, porque expande el mercado interno y crea la condición para nuevas expansiones de otros sectores de la economía, particularmente del sector industrial. Ningún país ha logrado despegar hacia el exterior exitosamente sin una expansión del mercado interno. Nosotros necesitamos que todos los partidos políticos y la sociedad en general, coincidan en un plan estratégico de desarrollo interno del país.
Para esto se requiere generar una nueva mentalidad, una nueva cultura, un nuevo sistema de valores que, en lugar de estar sustentado en esa distribución de un ingreso parasitario, se fundamente en el desarrollo de fuerzas productivas nacionales, en el desarrollo de una estructura productiva y del trabajo.
DR. ALIRIO FIGUEROA ZAVALA.
Individuo de número de la Academia de Ciencias Jurídicas del Estado Zulia.

