Dos venezolanos mueren en guerra por el control del microtráfico en el centro de Medellín

El enfrentamiento armado en el sector El Bronx también dejó un policía colombiano muerto. Las primeras hipótesis apuntan a una disputa territorial entre estructuras criminales, entre ellas organizaciones conformadas por venezolanos, por el control de la venta de drogas a habitantes de calle.

Dos ciudadanos venezolanos murieron en una balacera registrada durante la madrugada del miércoles 4 de noviembre en el sector El Bronx, en el centro de Medellín, Colombia. El enfrentamiento, que también cobró la vida de un patrullero de la Policía Metropolitana, estaría relacionado con una disputa entre organizaciones delincuenciales por el control de las plazas de venta de drogas.

Las víctimas venezolanas fueron identificadas como Lauris Rafael Lugo Ferrozo, de 39 años, y Édinson Rafael Itriago Briseño, de 24. El tercer fallecido fue el patrullero Jamiltón Andrés Santa Aguirre, de 27 años, quien intervino tras escuchar las detonaciones mientras realizaba labores de vigilancia.

De acuerdo con una investigación publicada por el diario colombiano El Colombiano, las primeras hipótesis apuntan a un enfrentamiento entre al menos cuatro estructuras criminales que buscan controlar el negocio del microtráfico en la comuna 10 (La Candelaria), una zona del centro de Medellín frecuentada por miles de habitantes de calle.

Entre las organizaciones mencionadas figuran dos facciones de las denominadas Convivir, vinculadas a la banda La Terraza, y dos estructuras conformadas por venezolanos identificadas como Los Conejos y La Chusma.

Cómo comenzó el enfrentamiento entre los venezolanos

Según las fuentes judiciales consultadas por el medio colombiano, el episodio habría comenzado por una disputa relacionada con la venta de estupefacientes en un territorio que estaría bajo el control de otra organización.

Lugo Ferrozo, de nacionalidad venezolana, tenía una discapacidad física y se desplazaba en silla de ruedas desde hacía varios años, luego de resultar afectado en otro hecho violento. Según la investigación periodística, presuntamente pertenecía a una de las estructuras que intentaba ingresar al sector para comercializar drogas.

La otra víctima venezolana, Édinson Rafael Itriago Briseño, habría llegado al lugar para intimidarlo y obligarlo a abandonar ese punto de venta. La confrontación derivó en un primer intercambio de disparos.

La situación llamó la atención del patrullero Santa Aguirre, quien se encontraba realizando labores de vigilancia y control en las inmediaciones. Durante la intervención policial se produjo otro intercambio de disparos en el que el uniformado resultó mortalmente herido.

Itriago Briseño murió en el sitio tras recibir 14 impactos de bala, mientras que Lugo Ferrozo fue trasladado al Hospital San Vicente Fundación, donde ingresó sin signos vitales.

Antecedentes y disputa por territorios

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló que uno de los fallecidos tenía antecedentes judiciales. Se refería a Itriago Briseño, quien había sido procesado en seis oportunidades por presuntos delitos relacionados con tráfico de armas, hurto agravado y tráfico de estupefacientes.

La investigación también señala que la confrontación no sería un episodio aislado. Entre mediados de mayo y finales de junio de este año, otras cuatro personas fueron asesinadas en el sector Tejelo, también en la comuna La Candelaria, en hechos que las autoridades relacionaron con retaliaciones entre organizaciones criminales.

Luis Fernando Quijano, vocero de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades), advirtió que existe una disputa por el control de territorios estratégicos del centro de Medellín, donde operan grupos que se identifican como integrantes del Tren de Aragua y otras organizaciones que se presentan como contrarias a esa estructura.

Por su parte, Luis Guillermo Pardo, presidente de la Corporación Centro de Consultoría y Conflicto Urbano (C3), explicó que la participación de bandas conformadas por venezolanos estaría relacionada con un proceso de tercerización del control territorial impulsado hace aproximadamente una década por estructuras criminales locales.

Según su análisis, La Oficina habría delegado territorios a organizaciones de extranjeros a cambio de una participación en las ganancias del negocio ilegal. Sin embargo, posteriormente La Terraza habría intentado recuperar esos espacios, generando disputas con las agrupaciones que se resisten a perder el control.

Un negocio millonario detrás de la violencia

El trasfondo de estos enfrentamientos es el control de la comercialización de estupefacientes entre la población en situación de calle.

Según estimaciones citadas por El Colombiano, las diferentes plazas de vicio del sector podrían generar movimientos económicos de hasta 1.000 millones de pesos colombianos diarios, tomando como referencia el consumo de drogas de los habitantes de calle.

La investigación estima que más de 8.000 personas en situación de calle transitan por el sector, lo que convierte a esta zona en un territorio de alto interés para las organizaciones dedicadas al microtráfico.

El caso vuelve a poner bajo investigación la disputa entre estructuras criminales que operan en el centro de Medellín y que, según las autoridades y los expertos consultados, mantienen enfrentamientos por el control de las rentas ilegales.

por primeraedicioncol

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