Desde hace 310 años La Chinita se hace presente en el corazón de los zulianos

Innumerable han sido las muestras de fe y devoción que el pueblo zuliano ha dado a su santa patrona Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, tras 310 años de su aparición a la lavandera María Cárdenas.

Hoy, unas 1500 flores entre ellas  Rosas, claveles, hortensias, calas, en tonos pasteles como el amarrillo, rosa, lila y blanco traídas de Bogotá engalanarán a la Chinita en su día. El aroma de cada una de ellas le dará la bienvenida a la multitudinaria presencia de feligreses que como años tras años hacen del 18 de Noviembre el día para celebrar y compartir en familia con la santa patrona de los zulianos.  

Tres siglos de devoción. Una luz despertó, la noche del 18 de noviembre, a María Cárdenas: una viejita lavandera del barrio El Saladillo, en aquel pueblo portuario llamado Maracaibo; el brillo emanaba de una tablita, que días antes había encontrado en el lago, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, en la advocación de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

La tradición cuenta que tiempo después Cárdenas notó en la tabla la imagen borrosa de una figura religiosa, por lo que a manera de reverencia decidió colgar la tabla en una de las paredes de su casa.

Una tarde mientras hacía sus quehaceres escuchó una serie de golpes provenientes de la pared donde estaba la tablita, pero absorta, no los tomó en cuenta. Por segunda vez sintió el ruido que ignoró nuevamente hasta la tercera oportunidad, en la que extrañada se acercó al lugar y vio como en la tabla se apreciaba claramente la virgen bordeada de luz brillante.

Sorprendida, salió a la calle gritando: “¡milagro! Era el 18 de noviembre de 1709 cuando dio inicio la devoción de los zulianos por Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

En ese lugar se levantó una pequeña ermita tras la aparición de la Virgen ante su celadora en la calle 10 «El Milagro» del Barrio El Saladillo.

La edificación fue derrumbada en la década de 1970 tras el paso de la «piqueta del progreso». En su lugar se encuentra actualmente el Monumento a la Chinita inaugurado en el año 2004.

El suceso motivó a las autoridades a realizar una procesión en honor a la Virgen de Chiquinquirá para llevar la tablita a la Catedral, cuando inició, la imagen se volvió tan pesada que fue imposible seguir moviéndola, hecho que los feligreses tomaron como una señal divina y decidieron moverla al humilde altar de San Juan de Dios, la llamada iglesia de la gente humilde de Maracaibo, donde hasta ahora reposa.

En 1724, inician los trabajos para construir una iglesia de mayor capacidad pues era de bahareque y techos de teja, y fue rodeada de una plaza, consagrándose la misma en 1732.

A través de los años se hicieron cambios a la capilla hasta llegar a lo que hoy conocemos como la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; la veneración por la Virgen de Chiquinquirá aumento entre los marabinos y foráneos hasta lograr elevar ante la Santa Sede por moción del Párroco Antonio María Soto en 1942 la iglesia a Basílica Menor.

Parte de la creencia popular, que cuando se ve la imagen más clara es porque la Chinita está presente en la Basílica y cuando no se observa muy bien es porque está haciendo un milagro.

Desde la noche del 17 zuliano y personas de todo el país se agolpan en los alrededores de la Básilica para rendir honores a la llamada Reina Morena.

Han pasado 310 años de aquel milagro, que concentró a cientos de pobladores en esa casucha de caña y barro para adorar el mismo retablo que hoy se conserva íntegro en la Basílica de La Chinita.

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