Hace tres años, el asesinato de una joven venezolana en Colombia, sacudió a los cabimenses, se trató del homicidio de Estefany Arévalo González, joven que era del sector Agua Santa, municipio Cabimas, estado Zulia.
Según la madre adolorida, la expareja de la víctima, responsable de haber apuñalado hasta dejar sin vida a su hija, estaría en Valencia, estado Carabobo.
Aseguró que ese sujeto está en libertad, e incluso lo vieron «muy tranquilo» en Valencia, estado Carabobo.
Masely González, madre de Estefany Dariana Arévalo González, oriunda de Agua Santa, parroquia Arístides Calvani de Cabimas, refirió que el hecho se produjo el pasado martes 30 de marzo de 2021, en plena Semana Santa, en Roldanillo, a una hora de Cali, en el vecino país.
Campos había sido detenido, sin embargo, lo dejaron libre un año después, «porque no se cumplieron las cláusulas del juicio, por vencimientos de término».
El presunto feminicida, quien fue identificado como Jason Campos Díaz, conoció a Estefany años atrás en Colombia, a donde ella y su familia, incluida su madre, Masely, emigraron por la situación país.
«Según sigue el caso, pero él está suelto y estuvo acá en Valencia», dijo Masely, quien retornó al país hace tiempo.
En enero hubo una audiencia en relación con este femicidio, pero cambiaron al juez.
«El abogado solo nos dice que él está esperando que retomen el caso otra vez, que cambiaron el juez y hay que esperar», se lamentó.
González expresó que no pierden la esperanza, pero ha sido un error judicial que deja impune este crimen.
«No avanza el caso, imagino que las autoridades en Colombia, si la parte interesada no hace mayor presión, demoran más las revisiones judiciales. Yo estoy en Venezuela y el abogado solo me dice que aún no retoman la causa.
El joven está aún en la calle haciendo su vida normal enamorando a otras niñas indefensas que pudieran ser la próxima víctima».
La mamá de Arévalo González aún no supera la pérdida, en medio de un caso que fue público y notorio «es lamentable, pero un feminicida anda suelto en Venezuela«, precisó.

Los hechos alrededor del homicidio de la cabimense Estefany Arévalo González
La conoció a ella vendiendo y trabajando, haciendo una y mil cosas para poder enviar dinero a los que se quedaron en Venezuela. Era muy emprendedora», recordó González.
«Se conocieron y se enamoró de mi muchachita y ya tenían tiempo, como seis meses conociéndose, y pues decidieron vivir juntos. Él era un joven muy educado, bastante humilde y colaborador, no lo puedo negar. Él trabajaba en una ferretería, tenía tres años allí, excelente trabajador, estudiaba en la universidad, era un muchacho normal como todos, pero mi niña era muy alegre y se reía de todo y a él no le gustaba mucho; pero en Venezuela somos así y él se molestaba, la celaba y ya estaban como que peleando mucho», añadió la mamá de Estefany.
Aseguró González que el rector de la Universidad en Valle del Cauca (Cali) contactó a Estefany para que se encargara del cafetín de esa casa de estudios, porque «él veía que era comida buena y éramos personas trabajadoras y responsables.
«Tomamos el trabajo pero se fue tornado en problema porque los estudiantes se hicieron amigos de mis hijas y el joven Jackson Campos ya estaba peleando mucho con mi hija y un día le robó las llaves del apartamento», señaló.
Afirmó que Estefany decidió terminar la relación y no quería seguir viviendo con él, «me dijo que la amenazó con matarla si ella lo dejaba».
«Fue a colocar la denuncia pero le dijeron que tenía que ir con ojo morado o con sangre en la cara para poder proceder. No se hizo posible la denuncia, él entró al apartamento, se robó su teléfono y hackeó su Facebook, su WhatsApp, y ella se dio cuenta y por eso se volvió a mi casa. Entonces él se puso mal, depresivo y agresivo», relató González.
Estefany tenía con unas amigas un local en Roldanillo, para arreglar uñas y cortar cabello. A la hora del almuerzo, las compañeras de la joven fueron a buscar sus respectivos alimentos. La chica había pedido a su madre que le enviara su comida al establecimiento, antes de irse a trabajar.
Arévalo quedó sola en el lugar, esperando el almuerzo que no llegó, porque su mamá estaba enferma de Covid y se quedó dormida con mucha fiebre.
Fue cuando Jason aprovechó la soledad de su expareja para entrar al local y matarla de ocho puñaladas, narró Masely.
Varios ciudadanos que presenciaron el ataque y lograron subir a una moto a la joven de 21 años para llevarla hasta el hospital, donde finalmente falleció debido a las heridas en su abdomen, pecho, cuello y en el brazo derecho.
Unos minutos después la Policía hizo presencia en el lugar y logró capturar al culpable de este feminicidio.
Campos fue trasladado a un hospital de Tuluá donde fue atendido por sus heridas luego del intento de suicidio.
Versión Final

