Oklahoma City, junio de 2025 — Contra todas las tendencias de la NBA moderna, en un contexto donde prima la impaciencia y la acumulación inmediata de estrellas, Sam Presti apostó por un modelo radicalmente distinto. Lo tildaron de excéntrico, de “coleccionista de picks”, de visionario desfasado.

Hoy, mientras Oklahoma City Thunder celebra su título de la NBA tras vencer a los Indiana Pacers en una histórica serie a siete juegos, el mundo del baloncesto rinde homenaje a su arquitecto silencioso.

La paciencia como superpoder: el plan Presti

Mientras la liga se obsesionaba con formar super equipos, Presti trazaba un camino a largo plazo, cargado de derrotas estratégicas, selección inteligente en el Draft y desarrollo interno. Desde las oficinas del Thunder, diseñó cada movimiento como si fuera parte de un ajedrez de largo aliento. La reconstrucción comenzó cuando Oklahoma se desprendió de sus estrellas, incluyendo a Paul George y Russell Westbrook, a cambio de múltiples selecciones de Draft y jóvenes con potencial.

Fue en ese contexto que llegó Shai Gilgeous-Alexander, parte del traspaso que envió a Paul George a Los Angeles Clippers. El joven canadiense, en ese momento poco reconocido, hoy es MVP de las Finales y de la temporada regular, y el rostro de una franquicia que creyó en él cuando pocos lo hacían.

Shai, Jalen y Chet: el nuevo Big Three

Con uno de los tantos picks recolectados por Presti, el Thunder eligió a Jalen Williams en el puesto 12 del Draft 2022, una selección que hoy parece una joya. Luego, en 2022 también llegó Chet Holmgren, número 2 del Draft, quien tras perder su primera temporada por lesión, explotó este año como pilar defensivo y complemento ideal en el poste.

Esta tríada —Shai, Jalen y Chet— no solo representa el núcleo actual del campeón, sino la promesa de una dinastía joven y con proyección. Con tan solo 24 años de promedio de edad, OKC se convirtió en el segundo equipo más joven en ganar un campeonato en la historia de la NBA, solo detrás de los Portland Trail Blazers de 1978.

El factor Caruso y los movimientos quirúrgicos

En esta temporada baja, Presti volvió a demostrar su maestría con el fichaje de Alex Caruso, clave en la obtención del título. Llegó desde Chicago a cambio de Josh Giddey, un movimiento que a muchos les pareció osado, pero terminó siendo decisivo. Caruso aportó liderazgo, defensa y experiencia en momentos cruciales, y ya renovó su contrato por 81.1 millones de dólares por cuatro temporadas.

Además, el arribo del pívot Isaiah Hartenstein —procedente de los Knicks— reforzó el juego interior con energía, rebotes y presencia física. Firmado por tres años y 87 millones, fue otro acierto silencioso.

Una defensa histórica

Oklahoma City no solo ganó, arrasó. Terminó la temporada regular con 68 victorias y solo 14 derrotas, liderando la liga en eficiencia defensiva. Su perímetro, compuesto por Lu Dort, Caruso, Jalen Williams y el novato Cason Wallace (pick 10 del Draft 2023, adquirido vía traspaso con Dallas Mavericks), fue descrito por analistas como “una de las mejores líneas defensivas de la historia moderna”.

Desde el banco, el joven entrenador Mark Daigneault ejecutó con precisión la visión de Presti. Con convicción, paciencia y compromiso colectivo, transformó un equipo lleno de promesas en un campeón legítimo.

Una odisea que culmina con gloria

Hace apenas tres años, el Thunder cerraba una campaña con 22 triunfos y 58 derrotas. Hoy, sostiene en sus manos el trofeo Larry O’Brien, y lo hace con autoridad. No fue fácil: para coronarse, debieron derrotar en playoffs a Memphis Grizzlies, Denver Nuggets y Minnesota Timberwolves, antes de superar en las Finales a unos combativos Indiana Pacers en siete juegos.

El legado Presti: genio incomprendido convertido en leyenda

La revolución de Oklahoma City no se limita a lo deportivo. Sam Presti fue el primero en leer con detalle el nuevo convenio colectivo de trabajo de la NBA, anticipando las restricciones financieras a las que se enfrentarían las franquicias que apostaban por contratos gigantescos. Aprovechó los márgenes, entendió las reglas, y convirtió el conocimiento en ventaja competitiva.

Presti transformó la burla en respeto. La acumulación de selecciones de Draft ya no es sinónimo de especulación: es ahora un modelo de éxito replicable. Su obra maestra, además, no parece tener fecha de vencimiento. Con contratos sostenibles, flexibilidad salarial y talento joven, el Thunder tiene todo para dominar la liga en los próximos años.

“Cuando aparece un verdadero genio, puede reconocérsele por este signo: todos los necios conjuran contra él”, escribió Jonathan Swift. Presti es ese genio. Lo confirmaron las críticas, y ahora lo avala el campeonato.

¿Es esto el inicio de una dinastía?

La pregunta que todos se hacen hoy es clara: ¿estamos ante el nacimiento de una nueva era en la NBA? Los cimientos están colocados. El núcleo está sellado. La visión está más vigente que nunca. Oklahoma City Thunder no solo es campeón: es el símbolo de un nuevo paradigma en el baloncesto profesional.

Y lo mejor de todo, para ellos, es que esta historia apenas comienza.

por primeraedicioncol

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