Una celebración familiar terminó en tragedia en Stockton, al norte de California, luego de que un hombre armado irrumpiera en una fiesta de cumpleaños infantil y abriera fuego contra los asistentes.
El ataque, ocurrido la noche del sábado en un restaurante, dejó cuatro personas fallecidas y al menos diez heridas, según confirmaron las autoridades locales.
La Oficina del Sheriff del condado de San Joaquín informó que el tiroteo se registró minutos antes de las seis de la tarde. Aunque todavía no se han revelado las identidades de las víctimas, las autoridades confirmaron que entre los afectados había tanto menores de edad como adultos. Varios de los heridos fueron trasladados de emergencia a hospitales cercanos, donde permanecen bajo observación médica.
Investigación en curso: el ataque habría sido dirigido
Los primeros avances de la investigación sugieren que el ataque no fue aleatorio. Las autoridades creen que el tirador actuó de forma intencional contra personas específicas dentro del establecimiento. Sin embargo, los detectives aún manejan diversas hipótesis y no descartan ninguna línea de investigación.
“Los detectives continúan reuniendo pruebas para esclarecer lo ocurrido”, señaló la oficina del sheriff en un comunicado oficial, destacando que por ahora continúa activa la búsqueda del responsable.
Indignación en la comunidad de Stockton
La noticia ha generado conmoción entre los residentes de Stockton. El vicealcalde, Jason Lee, expresó su repudio a la violencia y lamentó que un evento destinado a celebrar la vida de un niño terminara convertido en una escena de horror.
“Una fiesta infantil jamás debería transformarse en un espacio donde la gente tema por su vida. Es devastador lo que nuestra comunidad está viviendo”, afirmó en sus redes sociales.
Llamado a la colaboración ciudadana
Mientras avanza la investigación, las autoridades mantienen operativos en la zona para dar con el sospechoso y pidieron a la ciudadanía aportar cualquier información que pueda ayudar a esclarecer el tiroteo.
El caso ha dejado a la ciudad en estado de consternación y reaviva el debate sobre la violencia armada en Estados Unidos, especialmente en espacios familiares y comunitarios que deberían ser seguros.

