Pese a que parecía que Michelle Bachelet apoyaría a la tendencia izquierda en Venezuela, la chilena, Alta Comisionada para los Derechos Humanos ante la ONU, confirmó lo que sucede en Venezuela: Responsabilizó al gobierno de Maduro de torturas, asesinatos y represión.
La comunidad internacional envió dos duros mensajes al Gobierno de Nicolás Maduro. En el primero, desde la sede de Naciones Unidas en Ginebra, la alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció torturas, asesinatos y una aguda crisis social en Venezuela.
En el segundo, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), se mostraron por primera vez públicamente las imágenes de un centro de tortura clandestino.
Durante un avance del informe que prepara el equipo de la expresidenta chilena, de visita en Venezuela invitado por Maduro, Bachelet denunció la grave crisis de derechos humanos que vive el país y el colapso en los servicios médicos y educativos que han provocado el éxodo de más de tres millones de personas. Según Bachelet, a pesar de este panorama, las autoridades venezolanas se niegan a reconocer las dimensiones de la “vasta crisis”, al tiempo que las sanciones impuestas por Estados Unidos “pueden agravar aún más la situación económica”.
Sobre la represión, Bachelet señaló que las fuerzas de seguridad venezolanas, respaldadas por los “colectivos armados”, grupos paramilitares afines al Gobierno, han reprimido a la disidencia pacífica con uso excesivo de la fuerza, muertes y torturas documentadas por su oficina. Paralelamente, la expresidenta de Chile citó denuncias que acusan a la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional (FAES) de ejecutar a 37 personas en enero en Caracas, en redadas ilegales en casas de zonas pobres que apoyaban a la oposición.
Casi en paralelo a la conferencia de Bachelet, en Washington se presentó un estremecedor vídeo sobre un centro de tortura de la policía. En el mismo, el teniente de aviación Ronald Dugarte, antiguo miembro de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), hoy en paradero desconocido, mostró una grabación clandestina donde se ven los calabozos donde hay encerrados varios militares.
En uno de ellos, el capitán Caguaripano se niega a comer porque está orinando sangre y en otro se ve en el suelo al coronel Mejías Laya, que pasó 30 días con los ojos vendados y las manos atada a la espalda. Los vídeos fueron grabados entre diciembre del 2018 y febrero de este año por el teniente, contratado en agosto para labores de inteligencia en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.
Diario El País de España
