África avanza hacia su desarrollo, quiere unirse y vencer las barreras étnicas que le afectan desde hace milenios. Y en tal sentido sientan las bases para un mercado común.
“Las fuerzas que nos unen son intrínsecas y más grandes que las influencias impuestas que nos separan. Debemos unirnos ahora o perecer”. Con estas palabras dichas el 24 de mayo de 1963 durante la creación de la Organización para la Unidad Africana (OUA), precedente de la actual Unión Africana (UA), el presidente de Ghana, el socialista Kwame Nkrumah, daba voz al sueño de un continente unido.
Este domingo en Niamey, la capital de Níger, los líderes africanos han decidido dar un paso más en este camino con la entrada en vigor de la fase operacional de la Zona de Libre Comercio Continental (AfCFTA), un mercado común africano sin barreras para bienes y personas que nace entre la ilusión del desarrollo y la incertidumbre de los enormes desafíos que quedan por delante.
De todos los grandes países africanos solo faltaba Nigeria por sumarse al acuerdo.
El pasado martes, el presidente de la potencia continental, Muhammadu Buhari, desvelaba por fin el misterio y anunciaba su adhesión al tratado africano más relevante desde la propia creación de la OUA, que se ha formalizado este domingo y que entrará en vigor en 2020.
Han sido cuatro años de duras negociaciones , pero los cimientos del mercado común africano, uno de los más grandes del mundo con 55 países, 1.200 millones de personas y un PIB de 2,5 billones de dólares (2,25 billones de euros), ya están puestos. Hoy empieza otra historia.

