Ayer comenzó la Copa América con Brasil ganando, y cerramos éste ciclo de análisis con el Grupo C de la Copa América 2019, y en este, hay un gran favorito: Uruguay.
La celeste tiene todas las herramientas para triunfar en ésta Copa América, con grande figuras, otras emergentes y en la banca posee revulsivos que pueden cambiar la historia del juego.
Junto a Chile, Japón y Ecuador se considera el “Grupo de la Muerte” y cualquiera de ellos puede dar el zarpazo; de hecho, Uruguay natural a la Copa América, viene de perder ante Japón en un amistoso, y Chile es el campeón vigente, Ecuador siempre promete con su capacidad física y resistencia.
Uruguay
El equipo del maestro Óscar Washington Tabárez llega a la Copa América de Brasil 2019 como cabeza del grupo C y el rival a batir para los colosos del continente, cnasados de verlos dominar la clasificación de ganadores del torneo, con 15 títulos.

Argentina está a solo una corona (dos veces seguidas se le escapó, en 2015 y 2016), pero Brasil está a 7, y de ahí hacia abajo la ventaja no es debatible.
El equipo aterrizará en Brasil con una importante cantidad de partidos de preparación, un título en la China Cup que sirvió para marcar récords como el de Diego Godín, el uruguayo con más partidos internacionales (126), o para recordar que Luis Suárez lleva 12 años vestido de azul, apenas uno más que Cavani, Lodeiro y Cáceres, todos piezas fundamentales en la actualidad de su selección. Los héroes que llegaron a cuartos de final en Rusia 2018 en pleno.
Pero Uruguay no son sólo veteranos, ya en
China empezaron a darse los primeros pequeños cambios. Maxi Gómez ya contó para
el ataque, aunque solo tiene 22 años, justo para suplir al lesionado Suárez. Y
el relevo de Cáceres bien puede ser Giovanni González, quien a sus 24 años es
una realidad más que una promesa para Peñarol.
Y así crece la lista: Federico Valverde (20 años, Peñarol), Rodrigo Betancur
(21 años, Juventus), Nahitan Nández (23 años, Boca Juniors) y otros más se van
abriendo paso convocatoria a convocatoria y comparten habitación con las
estrellas del Atlético (aunque Godín se haya despedido), del PSG, del
Barcelona, Y Josema Jiménez.
Ellos apostaron a resolver el partido, buscar grietas en el contrario y abrir espacios, nada de juego bonito, ni combinaciones recurrentes, resultados y copa, así es la Uruguay moderna.
La Figura: a la Uruguay de hoy no le cabe la menor duda que el hombre líder y figura es Luís Suárez, el capitán es Godín, pero el líder es “Lucho”. Con su actitud, arengas, gritos y presencia, inspira la lucha de la garra charrúa.
Chile
Luego de vencer a Argentina en dos finales consecutivas, el equipo chileno, sin importar quién estuviera al frente como entrenador, se convirtió en un combinado totalmente reconocible, con una identidad y una propuesta de juego muy claras. Esos títulos fueron la muestra del trabajo bien hecho. Una propuesta que supo mantener incluso para la Copa Confederaciones en Rusia, a la que llegó a la final, en la cual cayó con Alemania.
Sin embargo, el punto de declive de esta ‘generación dorada’ se dio con la campaña irregular en la fase clasificatoria del Mundial de Rusia, en la que terminó eliminado en el sexto lugar, empatado en puntos con Perú, que lo superó por la diferencia de goles. Este golpe le costó el cargo al argentino Juan Antonio Pizzi y se encendió una alarma que pedía renovación de la nómina, en la que sus líderes Claudio Bravo, Alexis Sánchez y Arturo Vidal ya pasaban de 30 años.

La polémica interna puede afectar, y Bravo ya no está, así que pueden darse algunos eventos de “problemas en el camerino”.
Por otro lado, este equipo, que hoy está a cargo del colombiano Reinaldo Rueda, tiene una obligación moral de ilusionar de nuevo a su afición tras el fracaso que le significó quedarse fuera del Mundial Rusia 2018.
La Figura: La presencia de Vidal con Sánchez son el estandarte dentro de la selección chilena, pero la experiencia y visión de juego de Vidal es fundamental en el esquema.
Ecuador
Hernán Darío Gómez, le dio un giro a su discurso para pregonar una premisa ganadora en el plantel. “En la Copa América vamos a quedar campeones” y con su principal herramienta, una base de jugadores experimentados, buscarán ser una de las sorpresas del grupo C, que integran junto con Uruguay, Chile y Japón.
Con un equipo en formación, una combinación de experiencia y juventud, se conformaron los 23 futbolistas convocados de Ecuador. Solo 6 jugadores son menores de 23 años, y la base será: el arquero Alexánder Domínguez, los defensores Robert Arboleda y Gabriel Achilier, los volantes Antonio Valencia y Renato Ibarra, y el delantero Enner Valencia.

Una de las jóvenes promesas del equipo ecuatoriano durante la Copa América será Jhegson Méndez, el futbolista que más partidos jugó (7) en el segundo ciclo del ‘Bollilo’ Gómez. El jugador, de 22 años, debutó en su selección el 12 de octubre de 2018 y de ahí en más no soltó el puesto como titular en la línea de volantes.
Una de las fortalezas del combinado ecuatoriano será la seguridad defensiva a partir del orden en su esquema táctico. En contraste, la parte ofensiva del equipo fue blanco de las críticas, por lo que espera consolidar un ataque por las bandas y así abastecer a un único delantero en punta con el cual jugarían: Enner Valencia.
La Figura; no cabe duda que los hermanos Valencia son el corazón del plantel, en una Ecuador que busca un recambio generacional, que se sumará con los héroes del mundial de sub 20 en Polonia.
Japón
Para su segunda aparición en la Copa América, Japón llega a Brasil bajo la dirección técnica de Hajime Moriyasu, entrenador con experiencia en divisiones menores de los samuráis azules. Morisayu asumió como director técnico del equipo mayor después del Mundial de Rusia 2018, en el que Japón compartió grupo con Colombia, Senegal y Polonia, y cayó eliminado en octavos de final tras perder con Bélgica.
La escuadra de Moriyasu, quien ha dado mucha importancia a los jugadores del medio local en sus convocatorias, está compuesta de futbolistas de experiencia como Eiji Kawashima y Gaku Shibasaki, a los que se suman juveniles que ya habían trabado bajo su mando en las categorías juveniles, como es el caso del volante Takefusa Kubo, reconocido como el ‘Messi japonés’, y Takehiro Tomiyasu, futbolista del Saint Truidense belga, quien a sus 20 años es considerado una de las promesas del fútbol asiático.

El entrenador japonés ha tratado de infundirle otras características al equipo además de la velocidad, que ha sido distintiva de las selecciones niponas. Entre estas aparecen el mejor manejo de la pelota, mayor volumen de ataque y fortaleza física, que antes no sobresalían en este grupo de jugadores.
Con base en este panorama, los samuráis azules enfrentarán la Copa a modo de preparación para los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, implementando la renovación en sus filas y dándoles posibilidad a 13 jugadores de que hagan parte de la selección mayor por primera vez. Este grupo enfrentará, antes de la Copa América, dos juegos de la Copa Kirin contra El Salvador y Trinidad y Tobago, para, posteriormente, dirigirse a Brasil, donde realizarán su primer entrenamiento en el estadio Distrital Inamar.
La anterior participación japonesa en Copa América se dio hace 20 años (1999), cuando el torneo se disputó en Paraguay. En esa ocasión, los nipones fueron eliminados del certamen en la primera ronda, luego de sumar un solo punto, fruto de un empate con Bolivia 1-1. En esta edición del torneo, Japón compartirá grupo con Chile, Uruguay y Ecuador, y disputará su primer encuentro contra los australes el 17 de junio en el estadio Morumbí.
Para su segunda aparición en la Copa América, Japón llega a Brasil bajo la dirección técnica de Hajime Moriyasu, entrenador con experiencia en divisiones menores de los samuráis azules. Morisayu asumió como director técnico del equipo mayor después del Mundial de Rusia 2018, en el que Japón compartió grupo con Colombia, Senegal y Polonia, y cayó eliminado en octavos de final tras perder con Bélgica.
La escuadra de Moriyasu, quien ha dado mucha importancia a los jugadores del medio local en sus convocatorias, está compuesta de futbolistas de experiencia como Eiji Kawashima y Gaku Shibasaki, a los que se suman juveniles que ya habían trabado bajo su mando en las categorías juveniles, como es el caso del volante Takefusa Kubo, reconocido como el ‘Messi japonés’, y Takehiro Tomiyasu, futbolista del Saint Truidense belga, quien a sus 20 años es considerado una de las promesas del fútbol asiático.
El entrenador japonés ha tratado de infundirle otras características al equipo además de la velocidad, que ha sido distintiva de las selecciones niponas. Entre estas aparecen el mejor manejo de la pelota, mayor volumen de ataque y fortaleza física, que antes no sobresalían en este grupo de jugadores.
Con base en este panorama, los samuráis azules enfrentarán la Copa a modo de preparación para los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, implementando la renovación en sus filas y dándoles posibilidad a 13 jugadores de que hagan parte de la selección mayor por primera vez. Este grupo enfrentará, antes de la Copa América, dos juegos de la Copa Kirin contra El Salvador y Trinidad y Tobago, para, posteriormente, dirigirse a Brasil, donde realizarán su primer entrenamiento en el estadio Distrital Inamar.
La anterior participación japonesa en Copa América se dio hace 20 años (1999), cuando el torneo se disputó en Paraguay. En esa ocasión, los nipones fueron eliminados del certamen en la primera ronda, luego de sumar un solo punto, fruto de un empate con Bolivia 1-1. En esta edición del torneo, Japón compartirá grupo con Chile, Uruguay y Ecuador, y disputará su primer encuentro contra los australes el 17 de junio en el estadio Morumbí.
Evidentemente, Japón es hoy una selección mucho más experimentada y que ha dado un salto de calidad significativo con respecto al equipo que participó por primera vez en el torneo de selecciones continental. Sin embargo, la juventud de su nómina puede convertir al seleccionado en un rival sencillo para los mencionados contrincantes.
La Figura: Shinji Okazaki es la figura de un equipo en proceso de renovación. Hábil con la pelota, de buena pegada y capaz tanto de anotar como de habilitar a sus compañeros para dejarlos en posición de gol, Okazaki es el llamado a desequilibrar en los partidos complicados, pese a su mala temporada.


