En un verdadero pantano se ha convertido la calle del Bulevar Costanero en el caso central de Cabimas a consecuencia del derrame de aguas negras que afecta a los vecinos de las calles Los Cocos, El Carmen, Alonso, Urdaneta, entre otras cuatro más según denuncian los habitantes del sector.

Oscar Sánchez, manifestó que esta situación es de vieja data, pero desde hace casi dos años se ha tornado más crítica ante la falta de voluntad gubernamental para buscar una solución con la bomba de la estación de servicio ubicada detrás del Parque Bolívar.
Al lugar se ha hecho presente el alcalde Nabil Maaloud, el ingeniero Municipal Ramón Chirinos, se llevaron a reparar la bomba pero la misma a los pocos días se dañó, se la llevaron a reparar y no ha regresado.
«Aquí las aguas negras se quedan estancadas en esta principal vía del Bulevar Costanero, afectando a los residentes de las ocho calles que colindan con el mismo, generando un grave problema de salud y de contaminación ambiental para las un aproximado de 200 familias que de día y de noche deben soportar estos malos olores y la presencia de estas aguas putrefactas en los frentes de sus hogares», dijo Sánchez.

Por su parte Domingo Ferrer, residente del sector señaló que son casi 10 años con este tormento, pasan y vienen nuevos gobiernos y ninguna hace nada por una solución definitiva, aquí no ha funcionado la gestión municipal ni el llamado 1×10 del Buen Gobierno como tampoco la Vicepresidencia de Servicio Sectorial de Obras Públicas, todos han hecho caso omiso a las solicitudes de los vecinos.

Niños con escabiosis, adultos con problemas respiratorios y otras enfermedades se presentan en la comunidad, resaltó Ferrer.
Luis Andazol otro afectado por las aguas servidas, manifestó que a esta zona no le hacen el mantenimiento preventivo para evitar la crecida de la maleza, es todo lo contrario cuando limpian en el Bulevar dejan los muros de basura y de monte a un lado de la vía perjudicando aún más los vecinos.

Está tan critica la situación que el paso vehicular por esta zona está casi paralizado, es una verdadera odisea transitar por este lugar, sentenció Andazol.



Digifoto/Miriam Zambrano

