Hoy es Día Mundial del Corazón, y sobre ello, las enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son la principal causa de muerte en el mundo.
Se estima que 17,9 millones de personas fallecieron en 2019 como consecuencia de alguna, lo que representa 32% de todas las muertes a escala global.
Más de tres cuartes partes ocurren en países de ingreso bajo y mediano, Venezuela incluida. En el país, la prevención pasó de ser un llamado de atención para convertirse en una necesidad.
Susana Blanco, presidenta de la Sociedad Venezolana de Cardiología (SVC) y Carlos Ignacio Ponce Negretti, vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC) y miembro de la junta directiva de SVC, señalan que vivir es una decisión individual.
Cada quien, coinciden, tiene el poder de tomar las riendas de su bienestar prestando atención a sus valores, perdiéndole miedo a los exámenes médicos o tomándose en serio ese mareo o dolor de cabeza.
“Debemos hacernos cargo y mantener un control estricto de los factores de riesgo es fundamental”, subrayan.
Según Ponce, con base en las estadísticas del Estudio Venezolano de Síndrome Cardiometabólico (EVESCAM), cerca de 30% de las defunciones en Venezuela se atribuyen a una enfermedad cardiovascular, que incluye las afecciones cardíacas y cerebrovasculares.
La hipertensión arterial, un silencioso asesino, afecta a un 38% de la población adulta, controlada en apenas un 12%. Porcentaje, dice, increíblemente alarmante.
Aunado a esto, la crisis socioeconómica exacerba el problema. El estrés crónico, producto de la incertidumbre y las dificultades cotidianas, sobre todo políticas, se ha convertido en un factor de riesgo cardiovascular de primer orden para la población venezolana.
Una alimentación saludable, actividad física regular y el manejo del estrés son pilares clave para prevenir cualquier enfermedad del corazón. Y si bien las carencias del sistema de salud pública son evidentes, cada persona puede tomar decisiones que impacten positivamente su estado cardiovascular. «El mejor infarto, es el que se previene”, agregan.
Entre las enfermedades cardiovasculares se incluyen la cardiopatía coronaria, una enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco.
Están las cerebrovasculares, enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro; la arteriopatía periférica, que involucra a los vasos sanguíneos que irrigan los brazos y las piernas.
Así como la cardiopatía reumática, es decir, lesiones del músculo cardíaco y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática y causadas por bacterias denominadas estreptococos; y las cardiopatías congénitas, que son defectos que afectan el desarrollo y el funcionamiento normales del corazón debidos a malformaciones de la estructura cardíaca presentes desde el nacimiento.
Hay que reflexionar en esta fecha
La médico cabimense, cardiólogo Magaly Tudares, señaló que hay que reflexionar sobre los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, que son una de las primeras causas de muerte con 13 millones de fallecidos al año por infarto miocardio o por ACV.
“Se hace importante que reflexiones sobre la prevención de estas enfermedades; a pesar que hay nuevas técnicas o fármacos, estos no están al alcance de toda la población. Vemos con preocupación que los ciudadanos con menos recursos económicos son los que, con más frecuencia, presentan mayores riesgos cardiovasculares”, indicó.
Aprovechó Tudares para puntualizar que es importante tomar medidas a tiempo, como caminar, detectar a tiempo los riesgos de enfermedad cardiovascular y una adecuada alimentación.
Obviamente, un chequeo rutinario sería fundamental, para conocer los niveles de colesterol, triglicéridos y glicemia; así como mantener un peso adecuado, un descanso correcto al dormir lo necesario, una microbiota sana, y hasta estar atento a otros factores que infieren como la soledad y los cambios hormonales.
El estrés crónico, es un factor de riesgo cardiovascular emergente al que no se le puede restar importancia. La relación entre el estrés emocional, la ansiedad y las enfermedades del corazón es cada vez más evidente.
En teoría, puede desencadenar una cascada de reacciones fisiológicas que dañan las arterias y aumentan la presión arterial.
Debido a esto, agrega, es fundamental estar atentos a los signos de alarma que pueden indicar la presencia de una enfermedad cardiovascular. Estos incluyen:
- Fatiga inusual: dificultad para realizar actividades que antes se realizaban sin esfuerzo.
- Dolor en el pecho: puede irradiarse al brazo izquierdo, cuello o mandíbula.
- Palpitaciones: sensación de que el corazón late demasiado rápido o irregular.
- Dificultad para respirar: especialmente al realizar esfuerzos.
- Hinchazón en las piernas: puede ser un signo de insuficiencia cardíaca.
- Mareos y desmayos


