«Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina su educación», sentenciaba el Libertador Simón Bolívar.
Si en los noventa el ministro Antonio Luis Cárdenas denunciaba que la educación era un fraude, hoy vivimos una tragedia sin precedentes.
Celebran con bombos y platillos el egreso de casi 370 mil nuevos bachilleres, pero quienes conocemos la realidad de nuestras aulas nos preguntamos con profundo dolor de patria: ¿qué estamos entregándole realmente a la juventud?
La ilusión del cartón sin formación real.
Egresan bachilleres en ciencias que jamás pisaron un laboratorio ni usaron un microscopio; bachilleres en humanidades con graves fallas para redactar o comprender su propia lengua; y técnicos formados con talleres desmantelados y tecnología obsoleta.
Se entregan títulos genéricos, sin mención y vacíos de competencias reales para el campo universitario o laboral.
Aulas cerradas, maestros en la indigencia y deserción. Detrás del triunfalismo oficial, la realidad es desgarradora.
Escuelas desiertas: Decenas de planteles cerrados por falta de matrícula, infraestructuras en ruinas sin luz ni agua, y un grave déficit de docentes.
El colapso docente admitido: La falta crítica de profesores especialistas en áreas clave es tan evidente que las propias autoridades han tenido que reconocerla.
Universidades sin relevo: Las facultades de Educación en nuestras universidades cierran o sobreviven con un puñado de alumnos.
Hoy, ser profesional universitario en Venezuela no garantiza una vida digna; por ello, la juventud prefiere emigrar o refugiarse en el comercio informal antes que formarse para ganar sueldos de miseria.
¿Qué porvenir nos espera?
Graduar por inflar estadísticas no es educar; es hipotecar el porvenir. Lo más aterrador es el futuro que se aproxima: ¿quiénes reconstruirán la nación cuando hayamos liquidado la base del conocimiento y destruido la dignidad del magisterio?
Es urgente despertar, levantar la voz y rescatar la escuela venezolana. Sin educación auténtica, no hay país posible.
Lcdo. Dave Roberth Cepeda Lozano


Triste realidad la del sistema educativo venezolano,la opinión recoge la situación de crisis que vive el sistema educativo venezolano.