Un grupo de siete jugadores del equipo zuliano Cacique Mara, campeones del Torneo Latinoamericano de Béisbol en la categoría Senior, alzó su voz públicamente a través de un video difundido en redes sociales, tras la negativa de visado por parte de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, lo que les impidió participar en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.
Los jóvenes deportistas, que debían representar con orgullo a Latinoamérica en el máximo evento internacional de la categoría, calificaron como una injusticia su exclusión del torneo. Afirmaron que la negativa del visado no fue un hecho aislado, sino la consecuencia directa de fallas organizativas del Directorio Nacional de Pequeñas Ligas de Venezuela.
“Nos quitaron el Mundial, pero no los sueños”, expresaron con firmeza los peloteros, quienes obtuvieron legítimamente su cupo en el terreno de juego. Sin embargo, quedaron fuera de la competencia internacional por presuntos errores administrativos que han generado una ola de indignación entre familiares, entrenadores y seguidores del béisbol menor venezolano.
A través de un comunicado difundido junto al video, el equipo exigió una disculpa pública a los responsables de lo que consideran una “negligencia inaceptable”, que vulneró el esfuerzo, la dignidad y las ilusiones de los atletas.
«La situación que vivimos va más allá del béisbol. Es una muestra de cómo la falta de planificación y responsabilidad puede afectar profundamente el futuro de nuestros jóvenes. Venezuela necesita una estructura moderna, eficiente y respetuosa que esté a la altura del talento que produce», señalaron los jugadores en el mensaje.
La comunidad deportiva regional ha respaldado ampliamente al equipo Cacique Mara, coincidiendo en que este caso evidencia la urgente necesidad de una reforma profunda en el sistema de Pequeñas Ligas en el país. Abogan por una gestión transparente y profesional que garantice la justicia deportiva y proteja el derecho de los niños y jóvenes a competir internacionalmente.
Por último, los jugadores aclararon que su intención no es generar controversia, sino pedir respeto, responsabilidad institucional y asegurar que esta lamentable situación no se repita.
“Queremos jugar, competir y soñar sin que la desorganización nos robe las oportunidades. Lo que pedimos es simple: justicia para el béisbol menor y un compromiso real con la juventud venezolana”, concluyeron.

