Opinión. Rafael Ramírez, exministro de energía, llama al chavismo a activar el revocatorio

En un artículo de opinión por medio de su página web, el exministro de Pdvsa y quien fuese el mandamás de PDVSA durante los gobiernos de Hugo Chávez, Rafael Ramírez, hizo el llamado al chavismo a activar el revocatorio contra Nicolás Maduro.

Dejamos a su consideración el artículo de forma íntegra y sin agregar o quitar nada. 

Tal como mencionamos en nuestro artículo anterior, pasaron las elecciones regionales y nada ha cambiado en el país. Éstas sólo sirvieron para que el antichavismo, en sus vertientes madurista-oposición, se acomodaran en sus respectivas cuotas de poder, de acuerdo con el pacto entre las distintas facciones políticas que “coexisten” con el desastre actual.

Sin embargo, el comportamiento de los electores y algunos resultados son contundentes, en la demostración de lo que hemos venido sosteniendo desde hace tiempo: el madurismo está derrotado estratégicamente; no tiene, ni perspectiva, ni aliento político. Ha defraudado al pueblo venezolano, al pueblo chavista y únicamente se ha podido mantener en el poder por la violencia, convirtiendo al gobierno en una dictadura que sigue aplicando un paquete económico de choque, despojando al pueblo de sus derechos y entregando al país.

Si vemos más allá del tuiter y de las torpes astucias de distracción del gobierno, –incluida la grotesca celebración del cumpleaños de Nicolás con cantantes y mariachis que se pagan con recursos del Estado– resulta evidente que, en unas elecciones con un mínimo de condiciones, maduro no gana ni siquiera un centro de estudiantesEl rechazo a Maduro y sus candidatos, es enorme. 

Con 6 millones de venezolanos fuera del país, donde hay 4 millones que no pudieron votar, y que la abstención fue de un enorme 57,74% –estamos a niveles de IV República–, inhabilitaciones, persecución política, censura y autocensura, maniobras judiciales diversas, y una situación de pobreza extendida en el país, caos en los servicios y carencias de todo tipo, la oposición derrotó ampliamente al madurismo. 

Los distintos factores que se oponen en conjunto al gobierno, sacaron cerca de 640 mil votos por encima de los candidatos de maduro (sin contar los del estado Barinas); una amplia ventaja, que, por las características de las elecciones, las trampas, maniobras y desacuerdos, no se traducen necesariamente en una mayoría de gobernaciones (pudieron haber ganado 18 de las 23). Pero el resultado está allí, como una clara señal de que los venezolanos, tan pronto tengamos posibilidad, sacaremos a maduro del poder con los votos, terminando esta pesadilla, para iniciar la reconstrucción del país. 

Pero la derrota política del madurismo, se expresa más claramente en algunos resultados: en el Zulia, el pueblo desesperado por la pésima gestión y atropellos del gobernador, decidió volver a la IV República; por su parte; el madurismo en Barinas, no tiene ningún problema en quitarse de encima el apellido Chávez, mientras el Plan República se niega a entregar las 3 actas, que decidirán la suerte del estado, cuna del Presidente Hugo Chávez.

En Cojedes –donde el chavismo ha ganado cualquier elección desde el 2000 con más del 50% y 60% de apoyo–, gobernado por el Frente Francisco de Miranda, la oposición ganó  con 11 puntos de diferencia.

Por otra parte, los candidatos del madurismo, tuvieron que hacer maromas y todo tipo de trampas para mantenerse en el poder, con exiguas diferencias de votos. El caso más dramático es el Estado Apure, antiguo bastión del chavismo, donde el candidato impuesto desde Caracas, apenas “ganó” con una diferencia que, a todas luces, fue manipulada para mantener ese corredor fronterizo bajo control.

Este tipo de resultados y las maniobras que han tenido que hacer, son el más claro ejemplo de la derrota del madurismo y el grave daño político al chavismo. Ya no hay resultados holgados con más del 50% (hasta casi el 80%) de apoyo en las gobernaciones ganadas, ya no hay las 7 avenidas, ya no hay ni la pasión, ni el frenesí del pueblo movilizado, respaldando a la Revolución Bolivariana, ésta ya no existe.

El PSUV sufrió una derrota enorme, ya no es capaz de emocionar ni movilizar al pueblo, tiene que recurrir a la amenaza y al control social para sacar votos. El otrora partido de la revolución, ahora con la consigna de “aquí se hace lo que Nicolás diga”, se ha convertido, tristemente, en un partido de la dominación, encargado de contenerlo, manipularlo por el hambre y las migajas que deja la “burguesía revolucionaria” a su paso. El PSUV sostiene, con su silencio e inacción, a este gobierno hambreador que sigue demoliendo a su paso toda la obra del Presidente Chávez, y que le ha arrebatado al pueblo venezolano sus grandes conquistas económicas, políticas y sociales alcanzadas durante el gobierno revolucionario.

La oposición tradicional también sale derrotada. No son capaces de capitalizar el descontento, no tienen nada que ofrecer a los humildes, ni un mensaje para el pueblo chavista, para todos los venezolanos. Con un increíble cúmulo de intereses personales y viejos apetitos de poder, es incapaz de renovarse y ampliar su base social o sus postulados políticos. Están tan desconectados de la gente como el mismo gobierno. 

Ambas expresiones políticas de las élites del país, están divorciadas de lo que sucede o importa a las grandes mayorías nacionales. Podríamos afirmar, que los partidos políticos, tanto del gobierno como de la oposición, y sus liderazgos, están muy desprestigiados. No existe coherencia, claridad en los mensajes; ni mucho menos honestidad. 

Detrás de todos ellos hay una trampa, una mano escondida, una emboscada, un pacto. Desde los que se rasgan las vestiduras por Chávez, mientras apuñalan a la Patria, hasta los que llaman a sus seguidores a morir en las guarimbas, para luego pedirles que “coexistan” con el madurismo.

En el país, existe una peligrosa ausencia de ideas, de planteamientos, de propuestas que emocionen y movilicen a todos los venezolanos. Ante la crisis de dimensiones de tragedia que azota al pueblo y ante la destrucción del país a manos del madurismo, no hay un principio, una conducta que le haga frente a ella. Los políticos se acomodan, están dispuestos a participar de este horror, siempre y cuando le den su tajada, su parte. 

La única opción revolucionaria, capaz de hacer frente a este desastre, es la de Chávez, el camino de Chávez: nuestra Revolución Bolivariana, nuestro socialismo, nuestro Plan de la Patria, nuestra Plena Soberanía Petrolera, nuestro Vivir Bien, nuestras Misiones y Grandes Misiones, nuestro Poder Popular, nuestra Democracia Participativa y Protagónica, nuestra Constitución y sus Leyes revolucionarias. 

Pero, para  volver al Camino de Chávez, hay que salir de maduro. Hay que derrotar al madurismo, pues éste representa el principal enemigo, el más acérrimo y despiadado enemigo, del Chavismo. La derecha y el imperialismo -enemigos del chavismo y cualquier opción soberana revolucionaria- tiene dos vertientes: la tradicional, contra la que hemos luchado toda la vida; y, la “nueva”, representada por el madurismo, su “burguesía revolucionaria” y sus nuevos imperialismos. 

Pero el madurismo, es un enemigo letal, porque viene de adentro, del “chavismo sin Chávez” y trabaja en el inconsciente, en la manipulación del nombre y figura del comandante Chávez, mientras destruye su obra y arrebata las conquistas populares. Todo ello, justamente, en nombre del Comandante. 

La acción perniciosa del madurismo es una puñalada con una hoja de dos filos. Mientras hunde el puñal al corazón de la Patria, una hoja va destruyendo la obra de Chávez; mientras, la otra, va acabando con su nombre. 

Los sectores Chavistas y Bolivarianos, aquellos que aún se mantienen –de verdad– apegados al sueño de una verdadera revolución en nuestro país, socialista, radical y Chavista, lo primero que tiene que hacer, es deshacerse del madurismo, derrotarlo para reconstruir nuestro movimiento, reagrupar fuerzas y acompañar al pueblo en la reconquista de sus derechos y de su propio futuro, de nuestro sueño, aquel que nos permitió derrotar el Golpe de Estado el 13 de abril, al Sabotaje Petrolero y colmar las 7 avenidas apoyando a Chávez y el Plan de la Patria. 

De no hacerlo así, la Patria seguirá siendo entregada y el pueblo seguirá siendo víctima del mayor despojo de nuestra historia, esta vez, de manera permanente. En manos del madurismo, irremediablemente, se perderá cualquier posibilidad de hacer una revolución y plasmar en la realidad cotidiana los sueños que lograron movilizar a todo el país junto al presidente Chávez.

Una consecuencia lógica, natural, de este resultado electoral, es la realización de un referéndum revocatorio, tal como lo establece nuestra Constitución. Es el momento de activarlo y prepararse para sacar a maduro. Precisamente, para ello, está contemplada esta figura, expresión de la democracia participativa y protagónica, en nuestra Carta Magna. 

No hay manera de que maduro pueda ganar un revocatorio. Por ello, hay que exigir desde ya, su convocatoria, exigir que los que estamos en el exterior podamos participar y prepararnos para reconstruir el país, luego de su salida del poder. 

El Chavismo tiene que prepararse, para mantenerse como una opción política y de poder para el momento en que maduro sea revocado. El chavismo tiene mucho que decir y hacer para sacar al país de este abismo, somos la única fuerza capaz de hacerlo y salvar al país de la desestabilización o la violencia de la derecha; pero, también, del saqueo y entrega de la Patria. 

Son momentos estelares que vendrán de una forma u otra y debemos prepararnos para ello y luchar para que suceda, de otra manera, otros lo harán y nosotros seremos simples espectadores, nos habrá pasado el tren de la historia. Debemos retomar el hilo Constitucional, el Plan de la Patria, unificar a todo el país, a todas las fuerzas progresistas y Bolivarianas, para dar al traste con esta tiranía y devolver el poder al pueblo, ¡volver al Camino de Chávez! 

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