En el béisbol internacional hay historias que parecen sacadas de una película. Una de ellas es la de Ondřej Satoria, lanzador de la selección de República Checa, conocido popularmente como “el electricista que ponchó a Shohei Ohtani” durante el Clásico Mundial de Béisbol.

Aunque la narrativa se volvió viral en redes sociales, la realidad es un poco distinta. Satoria no es exactamente un electricista de obra. Su trabajo está relacionado con la ingeniería eléctrica, pero desde un enfoque más técnico.

“Todos me conocen como electricista, pero no soy exactamente electricista”, explica el pitcher checo con una sonrisa desde Tokio, donde su selección disputa la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol.

Un trabajo técnico lejos del diamante

Satoria trabaja en una oficina supervisando proyectos vinculados a instalaciones eléctricas.

“Trabajo en una oficina. No soy el tipo con casco amarillo arreglando cables. Soy más bien el que controla la documentación de proyectos relacionados con electricidad y supervisa la construcción de esas instalaciones”, aclara.

Sin embargo, ese detalle no cambió la narrativa que recorrió el planeta en marzo de 2023, cuando este lanzador semiprofesional se enfrentó al mejor jugador del mundo.

El día que Satoria ponchó a Shohei Ohtani

Aquella tarde en el Tokyo Dome, Satoria se paró en el montículo frente al fenómeno japonés Shohei Ohtani, superestrella del béisbol mundial y uno de los deportistas mejor pagados del planeta.

El desafío parecía imposible. Pero el pitcher checo tenía un plan.

Días antes había visto a Ohtani conectar un cuadrangular con un lanzamiento lento, incluso estando prácticamente de rodillas en un juego de preparación contra los Orix Buffaloes.

Su conclusión fue clara: debía mantener la pelota fuera del alcance del japonés y confiar en la ejecución perfecta.

Así lanzó tres pitcheos que terminaron convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del torneo.

El último fue un changeup devastador que picó en la tierra justo cuando el bate de Ohtani cortaba el aire.

El estadio quedó en silencio.

“Cuando lancé la última bola pensé: ‘esto va directo a la tierra’. Luego vi que él hizo swing y pensé: ¡Vamos! Fue una sorpresa enorme para mí”, recuerda Satoria.

El encuentro con Ohtani después del juego

Días después del histórico ponche, Satoria tuvo la oportunidad de encontrarse con la estrella japonesa en un lugar inesperado: la tienda oficial de los Yomiuri Giants dentro del Tokyo Dome.

El encuentro ocurrió por casualidad.

“Estaba comprando algunas cosas cuando unos compañeros me dijeron que iban a ver a Shohei y me preguntaron si quería ir. Por supuesto que acepté”, relata.

Cuando finalmente hablaron, el japonés tuvo un gesto que el checo nunca olvidará.

—¿Hablaron del ponche?
—“Me dijo que el último lanzamiento había sido un gran pitcheo”.

“Dělník”, el pitcheo que sorprendió al mundo

Ese lanzamiento tiene nombre propio: “Dělník”, que en checo significa “El Trabajador”.

La historia de ese pitcheo comenzó cuando Satoria tenía apenas 18 años.

Durante un torneo juvenil intentaba encontrar un nuevo agarre mientras jugaba FIFA en su PlayStation y lanzaba una pelota al aire desde su cama.

Con el tiempo perfeccionó el lanzamiento hasta convertirlo en su arma secreta.

“Se llama así porque trabaja. Los bateadores hacen swing y conectan roletazos. Eso es lo que funciona”, explica.

Un beisbolista con vida normal

Después de ponchar a Ohtani en el escenario más importante del béisbol internacional, la vida de Satoria volvió rápidamente a la normalidad.

“Tuve que hacerlo. Solo soy un tipo normal de República Checa”, afirma.

Su rutina diaria es exigente:

  • Se levanta a las 5:00 de la mañana
  • Cumple ocho horas de trabajo
  • Comparte tiempo con su familia, su novia y sus perros
  • Y por la noche entrena con su equipo local, Arrows Ostrava

El niño que vivía frente a un estadio de béisbol

La relación de Satoria con el béisbol comenzó casi por accidente.

Cuando tenía cuatro años, su familia se mudó a Ostrava, ciudad donde vive actualmente.

La casa estaba justo frente a un campo de béisbol.

“Un día mi papá tocó la puerta del baño y me preguntó si quería practicar algún deporte. Le dije que sí. Al día siguiente me llevó al campo”, cuenta.

Desde entonces han pasado más de 23 años jugando béisbol.

Un deporte minoritario en República Checa

La historia del béisbol en República Checa también es una historia de resistencia.

Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el país estaba bajo el régimen comunista alineado con la Unión Soviética, el béisbol fue visto como un deporte burgués y estadounidense.

Durante años estuvo prácticamente prohibido.

En un país donde dominan deportes como el hockey sobre hielo y el fútbol, elegir el béisbol era casi una rareza.

Sin embargo, esa pasión permitió que la selección checa comenzara a ganar reconocimiento internacional.

La medalla que vale más que el ponche a Ohtani

Aunque muchos imaginarían que su mayor tesoro sería la pelota del histórico ponche a Ohtani, Satoria guarda un recuerdo aún más valioso.

Se trata de la medalla de bronce obtenida por República Checa en el Campeonato Europeo de Béisbol 2025.

Ese resultado rompió una larga racha de eliminaciones en cuartos de final.

“Para nosotros esa medalla es incluso más importante que el Clásico Mundial”, asegura.

Satoria cuenta que la lleva consigo a todas partes.

“Cuando hago senderismo, cuando viajo o cuando voy al trabajo, siempre está conmigo”.

El regreso al Clásico Mundial de Béisbol

En 2026, la selección de República Checa volvió al Clásico Mundial de Béisbol, confirmando el crecimiento del béisbol en el país europeo.

Pero Satoria no busca repetir el milagro de 2023.

De hecho, espera evitar otro duelo contra Japón.

“Espero no volver a lanzar contra Samurai Japan”, dice entre risas.

“Si hay un equipo preparado para mí, definitivamente serán ellos”.

Un jugador común que ama el béisbol

A pesar de la fama momentánea, Satoria mantiene los pies en la tierra.

Para él, el béisbol sigue siendo lo mismo que cuando tenía cuatro años y cruzó la calle para entrar al Arrows Park de Ostrava por primera vez.

“Solo soy un tipo común que ama el béisbol”, concluye.

Y aunque su historia comenzó como la del “electricista que ponchó a Ohtani”, hoy es también la de un jugador que simboliza el crecimiento del béisbol europeo en el escenario mundial.

Tomado de Sport Illustrated

por primeraedicioncol

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