Ser periodista exige una formación bastante rigurosa, años de formación académica y estar preparado para abordar cualquier tópico que se presente, lo primordial en un comunicador social es manejar a fondo su idioma para saber armar una información que proyecte en el receptor el mensaje de una manera sencilla, simple, limpia y sin ambigüedades, solo que, en este caso quien recibe el mensaje, sacará su propia conclusión.
En tal sentido, es una responsabilidad de sumo cuidado, y solo quien está formado para ello en una universidad calificada debe ejercerlo para no causar efectos indeseados, como ejemplo, podríamos ubicarnos en el periodo de pandemia de COVID 19.
Hubo una emergencia mundial, pero interesaba que no reinara el pánico en la población, hubo exceso de información, mucha gente murió del virus, y cientos de pánico al ver las imágenes en las redes sociales de entierros masivos en fosas comunes, cualquier persona con un teléfono inteligente podía difundir tal información al instante, se les fue de las manos esta situación a quienes estaban a cargo de la salud.
Manejar la información y divulgar no es tarea sencilla, el profesional de la comunicación debe leer, ver y escuchar minuciosamente el mensaje y “traducirlo” para redactar o crear un contenido digerible para consumidores de todos los estratos sociales.
No es solo manejar el idioma, es conocer símbolos, signos y elementos que podrían cambiar en sociedades, épocas y culturas diferentes, (semiología) desconocer esto originaría un mensaje confuso en quien reciba el mensaje final, (metalenguaje) de igual manera, el profesional debe saber de historia, economía, política, cultura general.
En síntesis, conocer a profundidad todo lo que acontece en su entorno y mucho más allá, un punto o una coma pueden marcar diferencias abismales, se debe saber escribir, hablar y manejar el lenguaje corporal y gestual de manera adecuada.
Vemos horrorizados en la web, personas que sin ninguna formación académica se hacen pasar por “comunicadores sociales” usando sus habilidades en el manejo de redes para crear contenidos absurdos, estériles desde todo punto de vista, estos llamados “influencers” incitan a las personas a seguir ciertos hábitos nada saludables como el comer carne cruda o no beber agua, espacios en las redes donde los participantes tocan temas sexuales subidos de tono sin saber a quienes podrían afectar, cualquiera que tenga un equipo que grabe imágenes y sepa editar crea contenidos sin tomar en cuenta lo peligroso e inadecuado que podría ser para menores de edad, no piensan en la vulnerabilidad de ciertas personas que, por ley, están protegidas , < todo el mundo quiere ser periodista, pero nadie quiere estudiar> , esa es la verdad.
Desconocen que para serlo hay que formarse y tener como arsenal principal los valores y principios de la dignidad humana, no es brincar frente a una cámara gritando vulgaridades para llamar la atención, lograr likes, hacerse viral y volver loco el algoritmo para monetizar, se trata de ser responsable al emitir un mensaje que podría ser transcendental para una persona.
Para ser periodista de debe tener vocación, sin ella no se puede ejercer esta profesión, no sentirla como una obligación, es un derecho a estar informado e informar con responsabilidad tratando de estar lo más cerca de la verdad, sin ofender a personas, grupos o comunidades, tenemos los comunicadores un código de ética al cual regirnos para cumplir con la misión que se nos ha encomendado, muchos retos a enfrentar: gente poderosa que no desea que salga a la luz pública el delito que comete.
Por otro lado, la llamada “generación de cristal”, que se siente aludida por todo, y desea que a la fuerza se imponga su modo de pensar o condición, la tecnología amenaza con pasarle por encima y enterrar a quien no se adapte, el profesional, además de su aprendizaje adquirido, debe tener agudeza mental y visual, cada vez, hay más plataformas y en cada una de ellas un formato diferente donde plasmar la información a ofrecer.
Otro aspecto es la lucha con personas que se creen comunicadores y lo hacen públicamente en las redes causando en algunos casos el rechazo a este noble ejercicio de informar, educar y entretener.
Por eso es que invito a todos mis colegas a mostrar su número de CNP en cada trabajo que realicen y así la gente sabrá si es o no es un profesional acreditado por la Republica, hoy 27 de junio me levanto con esta frase: SOY PERIODISTA VENEZOLANO Y CON MUCHO ORGULLO …
Periodista Néstor Peralta
CNP : 7371

