El hipismo venezolano está de luto. Este miércoles falleció en Caracas, tras batallar contra una penosa enfermedad, el fusta zuliano Ángel Francisco Parra, considerado una de las figuras más laureadas, respetadas y emblemáticas en la historia de la hípica nacional.
Nacido el 6 de diciembre de 1946, en el tradicional sector El Saladillo de Maracaibo, estado Zulia, Parra, conocido cariñosamente como «Parrita», comenzó su trayectoria en 1960 en el desaparecido hipódromo de La Limpia. Un año después consiguió su primera victoria, a bordo de la yegua tordilla Talanquera.
En abril de 1965 dio el salto a Caracas para competir en el hipódromo La Rinconada, escenario donde comenzó a construir una destacada alianza con el entrenador Domingo Noguera Mora y el reconocido Stud Los Samanes. Durante esa etapa condujo ejemplares de la talla de McKenna’s Gold, Vaticinio y Velvet Cap, entre otros.
Apodado «El Diablo» por su particular estilo, sus recursos tácticos y su habilidad para definir las carreras en los metros finales, Parra marcó una época en la hípica venezolana. Fue el primer jinete en superar las 1.500 victorias en Venezuela y cerró su trayectoria con más de 2.000 triunfos.
Entre sus principales logros destacan cinco premios Casquillo de Oro y cinco victorias en el Clásico Internacional Simón Bolívar, una de las competencias más importantes del calendario hípico nacional.
Su carrera sobre los estribos se extendió durante más de cuatro décadas. En 1983 conquistó, con Tintoreto, el primer clásico disputado en el Hipódromo Nacional de Valencia, mientras que su última victoria en La Rinconada llegó el 29 de febrero de 2004, cuando condujo al ejemplar Amor Salvaje.
Con su partida, el hipismo venezolano pierde a uno de sus grandes referentes. El legado de Ángel Parra permanece en la historia del deporte nacional como el de un jinete talentoso, disciplinado y estratega, capaz de convertir cada carrera en una expresión de precisión y dominio sobre la pista.

