Miltico comienza su regreso a Ciudad Ojeda desde la Gran Sabana pero de «mochilero»

Después de recorrer en bicicleta la ruta que lo llevó desde Ciudad Ojeda, estado Zulia, hasta la Gran Sabana, Milton “Miltico” Medina emprendió una nueva aventura: regresar a casa como mochilero y dejar que el camino marque el rumbo.

El ciclista zuliano, que llegó a la Gran Sabana junto a su inseparable compañera Lara, decidió afrontar el retorno de una manera completamente diferente.

«Salí en bicicleta desde el estado Zulia a la Gran Sabana, pero ahora toca el retorno. ¿Y cómo retornaremos? Nos vamos caminando. Bueno, de mochilero», relató Miltico en uno de sus registros durante el recorrido.

Sin una fecha definida para llegar nuevamente a casa, el aventurero dejó claro que no tiene un itinerario establecido.

«Puede ser que llegue en dos días, puede ser que llegue en una semana, puede ser que llegue en un mes, dependiendo de lo que el camino diga. Si encontramos cola, nos vamos en cola. Si hay que caminar, caminaremos de regreso a casa», explicó.

La primera cola apareció rumbo a Kumarakapay

El inicio de esta nueva etapa no fue sencillo. Miltico caminó por la carretera mientras esperaba que algún vehículo se detuviera para ofrecerle un aventón.

Varios conductores pasaron, algunos lo saludaron, pero ninguno se detuvo. Hasta que finalmente apareció una camioneta.

«¿Será que no? ¿Nos vamos? Para donde nos depare el destino el día de hoy», comentó mientras esperaba.

La pregunta al conductor terminó con una respuesta que abrió el camino: Kumarakapay.

«¿Para Cum a arakapay? ¿Para allá? Kumarakapay. Vámonos para Kumarakapay», celebró Miltico, antes de subir junto a Lara.

«Agarramos la primera cola, niña», expresó con entusiasmo.

Una noche en la Casa del Viajero

Al llegar a Kumarakapay, Miltico comenzó a buscar un lugar donde pasar la noche. La hospitalidad de los habitantes de la comunidad volvió a aparecer en su camino y consiguió alojamiento, una hamaca y hasta comida.

«Acabamos de llegar a Kumarakapay. Ahora buscar un lugar donde dormir», contó.

Finalmente, encontró refugio en Karandaku, cuyo significado, según explicó durante el video, es “Casa del Viajero”.

Allí pudo descansar y compartir una comida que le ofrecieron: pollo preparado por los anfitriones.

«Comida sabrosa, barriguita llena, corazón contento. Estamos aquí en Karandaku. ¿Qué significa? Casa del viajero», relató.

Con la hamaca lista y después de comer, Miltico dio por terminada la primera jornada de esta particular travesía.

«Mañana seguimos la ruta. Hoy vamos a dormir aquí. Nuestro hogar esta noche», comentó agradecido por la recepción.

Un regreso sin ruta definida

La nueva aventura de Miltico apenas comienza. Después de conquistar en bicicleta los kilómetros que separaban al Zulia de la Gran Sabana, ahora el desafío consiste en regresar sin bicicleta, sin una ruta fija y dependiendo de la solidaridad que encuentre en el camino.

Su premisa es sencilla: caminar cuando sea necesario y aprovechar cada vehículo que pueda acercarlo a casa.

«Siempre quise vivir la experiencia de un mochilero, a ver qué es lo que es», comentó entre risas.

Así comienza otra etapa del viaje de Miltico y Lara: una travesía de regreso en la que el destino, la carretera y las personas que encuentren en el camino decidirán cuál será la próxima parada.

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