El derrocado mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes este jueves de los nuevos cargos presentados en su contra en Estados Unidos por una presunta conspiración para torturar a opositores políticos.
Ambos comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en un tribunal de Manhattan, Nueva York, donde rechazaron las acusaciones incorporadas la semana pasada al proceso penal que enfrentan.
Según la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, Maduro habría ordenado a funcionarios venezolanos torturar a dirigentes opositores y militares sospechosos de conspirar contra su Gobierno, con el objetivo de obtener información y mantenerse en el poder.
La acusación señala que, en 2014, Maduro habría ordenado secuestrar a militares para interrogarlos sobre posibles disidentes. Cuando algunos de ellos se resistieron, presuntamente instruyó a los responsables a «apretarlos con más fuerza».
Los fiscales sostienen que Flores respaldó el plan durante una reunión y rechazó una propuesta alternativa que contemplaba obtener información mediante infiltración. No obstante, ninguno de los dos está acusado de ejecutar personalmente los presuntos actos de tortura.
Maduro y Flores ya se habían declarado inocentes de otros cargos relacionados con una supuesta conspiración para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
La pareja permanece detenida en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn desde su captura por fuerzas estadounidenses en Caracas, el pasado 3 de enero, y su posterior traslado a Nueva York.
El juicio está previsto para comenzar el 1 de junio de 2027. En caso de ser declarados culpables de todos los cargos, podrían enfrentar una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión.

